Javier García Campayo: «Un tercio de la población nunca va a ser feliz»

García Campayo es médico psiquiatra en el Hospital Miguel Servet

Javier García Campayo (Zaragoza, 1962) es médico psiquiatra en el Hospital Miguel Servet y especialista en mindfulness. Considera que la ciencia y las tradiciones contemplativas deben unirse para integrarlas en la psicología del hoy y lograr así un bienestar emocional. Es el coordinador del único Máster en Mindfulness que se desarrolla en una universidad de habla hispana, la de Zaragoza. Apuesta por encontrar la felicidad en uno mismo en lugar de en el exterior y este precisamente es uno de los objetivos del I Congreso de Ciencias Contemplativas que se celebra en Zaragoza que arranca este jueves y viernes.

Pregunta.- En un mundo en el que el mindfulness cada vez está más presente, ¿en qué consiste esta técnica?
Respuesta.– Es un estado de la mente que pretende estar en el momento presente con aceptación. Se asocia a un gran bienestar tanto psicológico como físico y por eso se está extendiendo tanto en diferentes ámbitos como la educación, la salud o el trabajo. Sería ese estado de la mente y las técnicas que permiten desarrollar ese estado que básicamente es un tipo de meditación que llamamos atencional o meditación mindfulness.

P.- La Universidad de Zaragoza es la primera institución de habla hispana que cuenta con un Máster oficial en Mindfulness. ¿Es necesario el estudio de este estado de la mente?
R.- Es muy importante que la gente lo analice porque aumenta mucho el bienestar psicológico. Un tercio de la población va a tener algún trastorno psiquiátrico a lo largo de su vida. Dos tercios no, pero la mitad de ellos no van a ser nunca plenamente felices, aunque no tengan depresión o ansiedad. Mindfulness y otras técnicas ayudan a disminuir el malestar; es decir, es muy útil por ejemplo para la depresión, es la psicoterapia más eficaz para la depresión recurrente. Pero también para la gente que no es feliz y que no tiene ese bienestar psicológico le da también las claves para conseguirlo.

García Campayo apuesta por encontrar la felicidad en uno mismo en lugar de en el exterior

P.- ¿Puede uno sentirse feliz pero no tener bienestar psicológico?
R.- Es verdad que uno no siempre es muy consciente de ese nivel de felicidad que tiene. Estas técnicas pueden ayudarte a darte cuenta y, sobre todo, a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, del momento a momento. Vivimos en una sociedad de consumo y fijamos la felicidad en el exterior, en tener un coche o una casa, mientras que el mindfulness y las técnicas orientales nos llevan a darnos cuenta de que la felicidad está dentro de nosotros y que no hace falta que la busquemos fuera porque nos vamos a enganchar en una búsqueda sin fin.

P.- ¿En qué se diferencia el mindfulness de las Ciencias Contemplativas?
R.- Mindfulness surge en los años 70 en pleno movimiento New Age, cuando había mucho interés en hacer un movimiento plenamente científico alejado de cualquier tipo de tendencia oriental. Esto ha permitido que todo el mundo pueda meditar, independientemente de sus creencias religiosas. El salto que se ha dado ahora es que se ha visto que las tradiciones orientales contemplativas (cristianismo, sufismo, budismo) tienen unas técnicas que se han desarrollado hace miles de años que ayudan al bienestar psicológico. Por eso lo que se plantea ahora es que la ciencia tendría que estudiar esas tradiciones para poder fomentar ese bienestar del ser humano. Sería la neurociencia con la unión de las tradiciones espirituales contemplativas.

P.- ¿Cuáles son las claves para hacer un viaje por uno mismo? ¿Todo el mundo puede hacerlo?
R.- Todo el mundo tiene cierto nivel de desarrollar mindfulness porque hay un componente genético, pero todo el mundo por muy mindfull que sea también dispone de prácticas y entrenamientos para conseguirlo. Es tan importante en este momento porque se considera que somos la sociedad a lo largo de toda la historia de la humanidad que menos capacidad de atención tiene. Y la atención es clave, por un lado, para la eficacia, pero también para ser feliz. Una mente inestable, que está continuamente cavilando, pensando, sufre mucho más que una que vive en el presente y está atenta.

Las sesiones presenciales del Congreso tienen lugar en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza

P.- ¿Qué beneficios tienen las Ciencias Contemplativas y la meditación en el hoy?
R.- Por un lado, la eficacia en todo lo que hagas y aumentar la concentración por eso se utiliza tanto en educación para que los chavales puedan tener un mayor rendimiento. También la creatividad porque la gente que practica mindfulness está mucho más concentrada en el hoy y no dispersa con un montón de temas rumiando. Y así es como surgen las grandes ideas. Junto a esto también estaría un mayor bienestar psicológico que se asocia a una mayor capacidad de conexión interpersonal. La gente que practica mindfulness puede escuchar mejor a los demás, puede sufrir también eso que sufren los demás, ser más empática, tiene mucha capacidad de interacción y también de regulación emocional porque es capaz de relativizar esas emociones negativas y aceptarlas mejor.

P.- En los últimos años se está desarrollando junto al mindfulness una práctica común: la Teoría de la Compasión. ¿Cómo conseguir tener compasión con uno mismo? ¿No es la compasión un sinónimo de lástima?
R.- Compasión en psicología es diferente al propio concepto etimológico, es decir, el significado de una relación que no es de igual a igual sino de tristeza por el otro varía si utilizamos el término en psicología. El concepto psicológico se basaría en darme cuenta del sufrimiento, tanto de los demás como del mío propio y luego el compromiso para intentar disminuir en lo que pueda este mismo sufrimiento. La autocompasión es especialmente importante, en general los occidentales somos muy críticos con nosotros mismos. Hay mucho perfeccionismo, mucho sentimiento de culpa, de vergüenza. La autocompasión permite tener una relación sana con uno mismo, con afecto y cariño. Y cuanto más cariño y bienestar tengas, lo irradias a los demás.

P.- El I Congreso de Ciencias Contemplativas arranca ya en el Paraninfo de Zaragoza. ¿Qué podrán aprender los asistentes?
R.- Van a aprender todo el avance científico que hay en la relación entre el mindfulness y las Ciencias Contemplativas con la neurociencia. Tenemos a Perla Kaliman que es una de las mejores neurocientíficas que hay a nivel mundial y nos va a comentar toda la investigación que hay a nivel genético y cómo la meditación influye en eso, por ejemplo, se sabe que alarga la vida. Tenemos otros expertos que nos van a ir contando la historia de las Ciencias Contemplativas a través de diferentes tradiciones. Tenemos un historiador que nos va a contar que toda la mística de la kábala y del sufismo surgieron en la Corona de Aragón.

Además, habrá una parte muy práctica en la que se desarrollarán diferentes talleres donde cuatro de las principales tradiciones contemplativas (budismo zen, budismo Vajrayana, cristianismo y sufismo) se abordarán por expertos para hacer conexiones espirituales con nosotros mismos. Toda la información puede consultarse en la web de World Happiness Foundation.

Print Friendly, PDF & Email