El Real Zaragoza sonríe dos meses después con una victoria épica en Burgos (0-1)

Álvaro recortó para picar el cuero y anotar el 0-1 definitivo en El Plantío. Foto: Real Zaragoza

Por fin, después de dos meses y con emoción hasta el final, el Real Zaragoza volvió a vencer (0-1). Fue Álvaro Giménez quien logró poner la guinda a un partido que se antojaba vital para salir de la zona de abajo. Casi dos meses de empates después, el conjunto maño sigue sin perder, pero esta vez, con la alegría de llevarse una victoria. Los blanquillos también salen de la zona de descenso.

Nueva revolución de Juan Ignacio Martínez en el once con un solo objetivo: llevarse por fin los tres puntos. Cristian se ubicaba en portería, con Jair y Lluís López en el centro de la defensa. Esta vez, Alejandro Francés se colocaba en banda derecha y Pep Chavarria en la izquierda. En el doble pivote, Zapater acompañaba a Eguaras, y en bandas, Francho y Bermejo. En punta, Iván Azón volvía a la titularidad y Nano Mesa hacía también de 9.

Antes de los cinco minutos, Nano Mesa provocaba una falta peligrosa que Zapater estrellaba directamente en la barrera, pero servía como aviso de un Real Zaragoza ofensivo. Los maños lo intentaban, especialmente de la mano del atacante canario, que parecía estar en todos lados. Por lo demás, minutos de tanteo y una caída de Iván Azón dentro del área en la que, curiosamente, el colegiado decretaba falta del delantero. Así se llegaba al minuto 20.

Respondía el Burgos con un buen ataque orquestado por la banda izquierda. Entre Chavarria y Francés estorbaban a Claudio Medina y el balón se iba a córner. En la jugada siguiente, al rechace, Juanma lanzaba un zapatazo de fuera del área para meter el miedo en el cuerpo a los maños cuando veían que el balón se estrellaba en la madera.

El Burgos comenzaba a crecerse en el choque y el partido se jugaba mayormente en campo del Real Zaragoza, peligrosamente cerca de su área. Sin embargo, una contra de Iván Azón casi propicia el 0-1 en El Plantío. Y en el 40, un balón envenenado colgado por Chavarria se paseaba por el área sin que Azón y Bermejo lograsen engancharlo. Aun así, los de JIM no parecían los de siempre, y sufrían para sacar la pelota y enlazar jugadas de peligro. Y así, en estas circunstancias, se señalaba el túnel de vestuarios poniendo fin al primer asalto.

Felicidad en la segunda mitad

Reparto de jugadas al comienzo de la segunda mitad, aunque con mayor peligro por parte de los burgaleses. Una de Bermejo por banda derecha estaba a punto de colarse después de perfilarse para disparar, pero el cuero rebotó en un defensa y todo se quedó en el clásico “uy”. Ganaba metros el conjunto maño, que se acercaba de forma más peligrosa conforme se rompía el duelo. Para dar el aviso local estaba Pablo Muñoz, que lograba rematar un balón dentro del área y se marchaba a las manos de Cristian.

Se percibía un Real Zaragoza más activo en la segunda mitad, con presencia en el área rival y ocasiones para adelantarse en el marcador. La charla de JIM parecía haber sido efectiva, porque tampoco se sufría en demasía atrás. Faltaba -como suele ser habitual- materializar las jugadas claves. Hasta podrían haber contado con otra opción clara de adelantarse, de penalti tras un claro pisotón a Chavarria dentro del área, pero ni Trujillo Suárez ni el VAR parecían apreciarlo.

Jair aparecía providencial para salvar un disparo de falta que se dirigía a la portería de Cristian, y en el área contraria, Iván Azón sufría un empujón dentro del área nuevamente impune. De refresco entraban Borja y Álvaro. Así, el conjunto maño seguía generando peligro, con una jugada que tocaba hasta en tres cabezas zaragocistas a centro de Francho. Por abajo tampoco llegaba tras a centro de Nano Mesa que, tras varios rechaces, salía rebotado. El canario dejaba su sitio a Adrián a falta de 12 minutos más descuento.

Pero finalmente, la alegría llegaría. Álvaro Giménez lograría volver a poner la sonrisa en la hinchada zaragocista tras aprovecharse de lo que tanto había sufrido. El Burgos no finalizaba una jugada y, a la contra, Francho conducía para dársela a Eguaras, que dejaba para Álvaro Giménez. Este recortaba y la colaba por la escuadra para que un estallido de felicidad maño se dejase escuchar en El Plantío.

Los minutos finales fueron de infarto para todo el zaragocismo, pero especialmente para aquellos que decidieron viajar a El Plantío. Sin embargo, por fin llegaría la victoria decisiva. El triunfo que ponía fin a dos meses de empates para que el equipo maño sonriese de nuevo. Eso sí, por poco tiempo porque este domingo llega una nueva cita ante el Sporting en La Romareda.

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