Una vida dedicada a la medicina: el busto de Ramón y Cajal ya luce en el Hospital Provincial

Santiago Ramón y Cajal prestó servicio en el Hospital Provincial Nuestra Señora de Gracia en 1876 y fue médico rural en varios municipios de Aragón,

Fue un aragonés y zaragozano ilustre que dedicó su vida a la medicina. Premio Nobel en 1906, Santiago Ramón y Cajal fue aprendiz de su padre en el Hospital Provincial Nuestra Señora de Gracia en Zaragoza y es precisamente en este lugar donde ya luce su busto. Este jueves se ha inaugurado de manera oficial y los jardines de acceso al centro hospitalario ya cuentan con este homenaje a «una persona que hizo tanto por la medicina».

«Es todo un orgullo para nuestra familia contar con Don Santiago Ramón y Cajal aquí. Es un gran honor porque en este hospital ha habido desde hace más de 150 años médicos de nuestra familia, concretamente cinco generaciones. Su padre, él, mi bisabuelo, su hijo, mi padre y mis hermanos. Es toda una vida dedicada a la medicina», ha reconocido el sobrino bisnieto de Santiago Ramón y Cajal que comparte nombre con él.

Santiago Ramón y Cajal prestó servicio en el Hospital Provincial Nuestra Señora de Gracia en 1876 y fue médico rural en varios municipios de Aragón, además de desarrollar su carrera profesional e investigadora en su «amada» Universidad de Zaragoza.

«Ya era el momento de tener en Aragón y más en concreto en Zaragoza, que fue la cuna de Ramón y Cajal, un busto externo que todo el mundo pudiese conocer y admirar. Es un honor para su familia y también para dar las gracias por todas sus investigaciones y por todo lo que él hizo por la ciencia y la comunidad científica», ha asegurado la consejera de Sanidad del Gobierno de Aragón, Sira Repollés.

Así, la presidenta del Colegio de Médicos de Zaragoza, Concha Ferrer, ha recalcado que Ramón y Cajal fue «una persona que tuvo una gran habilidad para todo lo relacionado con las ciencias en el más amplio sentido de la palabra. Por ejemplo, como fotógrafo hizo una colección de fotografías de principios de siglo que está a la altura de aquellas que reciben grandes galardones. Fue una persona única e irrepetible y es todo un orgullo contar con su busto en este lugar tan señalado».

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