Digitalización y sostenibilidad, pilares de la logística del futuro para llegar al 10% del PIB

Actualmente, la logística supone el 5,5% del PIB y genera 20.000 empleos

Los retos de la logística aragonesa y mundial para abordar los nuevos paradigmas del presente y futuro han centrado una jornada, organizada por el Instituto Aragonés de Fomento (IAF), que ha permitido sentar las bases parar lograr que el sector mantenga la competitividad y su liderazgo del sur de Europa. Así, la digitalización y la sostenibilidad se alzan como pilares de la transformación que debe vivir el sector para adaptarse a la realidad del siglo XXI, marcada por la alta internacionalización y las afecciones al cambio climático.

En este sentido, la Comunidad ya se ha situado como uno de los grandes referentes del sector a nivel nacional y en el sur de Europa. Actualmente supone el 5,5% del PIB y genera 20.000 empleos, pero el vicepresidente y consejero de Industria del Gobierno de Aragón, Arturo Aliaga, ha fijado un nuevo objetivo: lograr elevarse hasta el 10% del PIB. “¿Qué hubiera sido de nosotros en la pandemia sin la dedicación del sector logístico? Ha hecho posible que no falten las mercancías en una situación límite. Ha sido un elemento trascendental para que la sociedad siguiera funcionando”, ha remarcado.

Para llegar a estos niveles, todo Aragón ha tenido que involucrarse durante décadas, desde que, tal y como ha recordado Aliaga, se fundó en 1969 la Ciudad del Transporte con una estación aduanera, pasando por la llegada de Inditex y el “boom” de la logística en los años 90, hasta la cercana instalación de un gran almacén de Amazon. Para ello se juntaron tres ingredientes: “formación especializada de la mano del Máster de Logística y el ZLC, acuerdos con empresas y la puesta en marcha de infraestructuras, con las plataformas logísticas de Zaragoza, Huesca, Teruel y Fraga”, ha enumerado el vicepresidente aragonés.

En una línea similar se ha mostrado el director territorial de Ibercaja en Aragón, Antonio Lacoma, anfitrión de la jornada en el Patio de la Infanta, quien ha reconocido una “situación geográfica envidiable” para llegar a ser “no uno de los referentes, sino el referente” en logística. “Estamos haciendo bien las cosas y estamos cosechando los resultados. Empresas de gran tamaño están viniendo a establecerse aquí, y estamos recibiendo todo tipo de visibilidad”, ha añadido.

Los clústeres como base para la colaboración empresarial

En este camino, las empresas y entidades son conscientes de que no podrán mantener esta elevada competitividad por sí solas, sino que la colaboración entre organizaciones, tanto públicas como privadas, se convierte en fundamental para sumar proyectos y puntos de vista a cada iniciativa. Así, el Clúster Logístico de Aragón (ALIA) ha dado un salto cualitativo al unirse a ALICE (Alliance for Logistics Innovation Through Collaboration in Europe), con quien podrá trasladar a sus asociados las oportunidades y ventajas para lograr la expansión por el resto del continente.

De esta forma, el gerente de ALIA, Ángel Gil, confía en que “todos unidos” sea posible “hacer mucho más fuerte a este sector”, aportando networking entre socios, buscar proyectos colaborativos, participar en jornadas logísticas por toda Europa y darles visibilidad y proyección. “Somos un canal para ellos, para exponerse a la sociedad, y ahora podremos ampliar el foco nacional sino llevarlo a Europa”, ha destacado Gil, aspirando a convertir a Zaragoza en un hub ferroviario del sur de Europa.

Igualmente, ALICE, impulsada por el oscense Fernando Liesa, tiene muy claro que la sostenibilidad será un tema “muy relevante” para el transporte y la logística y que será “urgente” abordar, ya que “estaríamos dejando el destino del planeta al azar, y eso es un riesgo que por coherencia no podemos permitir”. “Año a año la temperatura media del planeta va creciendo. Si seguimos con este nivel de emisiones, en diez años habremos agotado todas las emisiones para permanecer por encima de 1,5ºC. Si lo superamos, no sabremos qué va a pasar con el clima, y eso es preocupante”, ha expuesto.

Sin embargo, aunque desde ALICE mantienen que “técnicamente es posible”, todavía no lo es “técnicamente”. “Un camión de hidrogeno vale 500.000 euros, siete veces más caro que uno convencional. De eso tratamos de convencer a la UE, que no basta con invertir en vehículo e infraestructura, sino que los usuarios somos fundamentales para que esto funcional. Si no podemos utilizar ese camión, nunca podremos utilizarlo”, ha aseverado Liesa.

Mesa redonda: sostenibilidad

Esta jornada también ha contado con la participación de nueve empresas que han presentado sus experiencias e iniciativas en materias clave para la logística. En sostenibilidad, el director de Operaciones del Grupo LOALCO, Alberto Blanco, ha detallado en qué va a consistir el hub urbano que van a inaugurar en la calle Minas, en Zaragoza, que será 100% sostenible y con únicamente vehículos eléctricos. “Hemos llegado a un punto de decir que solos no podemos, y que debemos centrarnos en un nicho y hacer partícipes a otros actores. El hub ya no es de Loalco, sino queremos que sea un proyecto de Zaragoza. Queremos posicionar a Zaragoza en la primera ciudad en contar con un hub urbano sostenible”, ha resaltado.

Asimismo, Javier Dolader, supply chain manager de Grupo Jorge, ha puesto el foco en la internacionalización y en la necesidad de sacar vehículos contaminantes de las carreteras. “Podemos hablar de 8.000 TEU/año vía ferrocarril para exportación, con 250 o 300 composiciones de trenes de cereales a los puertos de Barcelona y Tarragona. Son 12.000 vehículos sacados de la carretera que no emiten carbono”, ha explicado.

Por su parte, Carreras Grupo Logístico trabaja en compensar sus emisiones de CO2 con otras actividades, como la instalación de placas solares en los almacenes, albaranes electrónicos o potenciando una conducción más eficiente. “Los conductores son los motores de nuestra empresa y queremos ayudarles a mejorar esa conducción. A través de telemetría de los camiones, queremos aconsejarles, ver cuándo tienen que aprovechar inercia, ejecutar frenadas…”, ha señalado.

Mesa redonda: digitalización

Respecto a la digitalización, el director de logística del Grupo Samca, Daniel Larriba, ha desarrollado el cambio tecnológico que están aplicando en el tráfico rodado de sus plantas, con un hardware de lectura de matrículas, cámaras faciales y códigos QR y un software personalizado a cada factoría. “Tenemos plantas con un tráfico intenso, con 300 camiones diarios, donde prima la seguridad y rapidez. Debemos ser muy escrupulosos en que nuestros conductores son conscientes de las normas de seguridad y los camiones sean cargados y descargados. Necesitamos sincronizar muy bien los camiones y la mercancía”, ha afirmado.

Asimismo, el Grupo Ágora también se encuentra en un proceso de digitalización de las cadenas de suministro, siendo el cliente quien active “cada eslabón” de estas redes. Pero, para que tenga éxito, cualquier proyecto de estas características debe realizarse “entendiendo nuestra empresa”. “Estamos un entorno donde las cadenas de suministro están cambiando. Hay que ser más agiles, eficientes, rápidas, con calidad y responsables, con un cliente cambiante”, ha resaltado el director de Operaciones de Grupo Ágora.

Para ayudar a las empresas, desde Itainnova tratan de acompañarlas para “mejorar sus procesos y servicios de la mano de la tecnología”, que es “la herramienta y medio para favorecer la vida de las personas”, ha descrito su responsable de Desarrollo de Negocio, Pilar Fernández de Alarcón. “Hemos identificado tres retos: optimización de cadena de suministro, explotando el dato y su uso inteligente, ya que va a ser nuestra materia prima; digitalización y la aplicación de tecnologías 4.0 para ser más eficientes, pensando siempre en el negocio; y la sostenibilidad, que va de la mano de los otros retos”, ha enumerado.

Mesa redonda: distribución urbana de mercancías

La distribución urbana de mercancía ha centrado la tercera y última mesa redonda, donde el jefe de Distribución Regional de BSH, Luis Punsac, ha detallado los problemas que surgen en la entrega a domicilio, que ha vivido una gran explosión con la pandemia. “Nuestro producto es pesado, de gran volumen, que requiere unas condiciones determinadas en el vehículo, y al que hay que dar un servicio. Cualquier entrega no se realiza en media hora, y hay que pensar qué se hace con el vehículo. Tienes grandes problemas para ubicar el vehículo”, ha expuesto.

Asimismo, el director de Logística de Pikolin, Javier Bretos, ha reclamado una renovación de la legislación que adapte las ciudades a las nuevas formas de circulación y que incluya unos carriles propios para la distribución. “Llegará un momento donde no cabremos todos en las calles. Viniendo he contado cinco furgonetas de reparto en doble fila. Son cientos de furgonetas los que salimos a repartir. A partir de ahí, hay que legislar. Madrid no es lo mismo que Zaragoza, que tampoco es lo mismo que Calatayud, pero debemos armonizar esta legislación”, ha pedido Bretos.

Ante estos problemas, el Grupo Sesé también trabaja para adaptarse a las nuevas condiciones, con un destinatario final “muy exigente, ya que cada vez lo quiere en menos tiempo y con más comodidad”. Para ello, han puesto en marcha un local para fomentar que los comercios puedan depositar ahí su mercancía y los compradores vayan a buscarlo. “Es muy complicado entregar mercancía voluminosa. No se puede pasar con camiones grandes al centro de la ciudad y las limitaciones de acceso por la contaminación es cada vez más problemática”, ha afirmado Carmen Sánchez, sales manager de Grupo Sesé.

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