Momento de “autocrítica” para el Huesca tras el mazazo en Burgos

El capitán del Huesca pidió una mejora de todos los jugadores. Foto: S.D.H.

El varapalo sufrido por la Sociedad Deportiva Huesca en el estadio del Burgos debe conllevar, como afirmaba el capitán, Jorge Pulido, un tiempo de autocrítica. El conjunto burgalés se llevó el duelo con total merecimiento, y los oscenses solo pudieron anotar gracias a que Cristian Salvador se encontró con una pelota que empujó. Los tres goles de los locales se sucedieron con justicia.

“Hemos regalado tres goles fáciles y, así, en Segunda es complicado ganar. Hay que hacer autocrítica y dar lo máximo de cada uno, porque si no será difícil”. Así de contundente se mostraba Pulido nada más finalizar el partido. Su preocupación era visible porque el equipo, llamado a estar entre los más altos clasificados, se queda estancado en la posición número 12 de la tabla.

Lo cierto es que nada más adelantarse en el marcador, la escuadra blaugrana empezó a perder los méritos de la victoria. Falló Andrés en el primer gol de Valcarce, y la defensa fue muy blanda en el segundo. El tercero cayó por su propio peso, en una contra que los del Plantío ejecutaron a la perfección para poner la sentencia al choque en el descuento. Se lo pasaron en grande los locales a costa de los de Ambriz.

A este paso, el Huesca debe centrarse y replantearse sus objetivos, incluso “olvidarse de aspiraciones y conseguir los 50 puntos primero”. “Estamos en una situación muy complicada. Ojalá podamos conseguir lo de los años de los ascensos, pero no hay que engañar a nadie, está la cosa difícil. Hay que hacer 50 puntos y de ahí soñar”, expuso para Aragón Deporte.

No es lo único que aseguró el central oscense. “Evidentemente, toca corregir, no hay otra. Toca hacer reflexión porque cada uno puede dar mucho más de sí mismo”, reiteraba. Y por la forma en que llegaron los goles, a la vista está. Los refuerzos que en teoría eran de máximo nivel no están resultando, y el equipo se sostiene con las piezas de la temporada pasada. Además, el capitán advierte: “Si no se mejora, va a ser un año duro”.

Quien también se mostró muy claro y contundente fue Nacho Ambriz. “No hay nada que rescatar”, aseguraba tras la conclusión del encuentro ante los medios. En lo cierto se encontraba el míster, que ve como su equipo queda a seis puntos del playoff y a nueve del ascenso directo. “No lo explico. No le quito mérito al Burgos pero no estuvimos nada bien”, manifestó.

Por delante tiene el Huesca otro partido fundamental, esta vez en casa, en un momento ideal para ganar. El Amorebieta, penúltimo clasificado de la Segunda División, visita El Alcoraz con una única victoria en el casillero, acompañada de cinco empates y seis derrotas. Allí es donde los de Ambriz tratarán de corregir errores y recortar puntos a la zona noble de la tabla clasificatoria.

Print Friendly, PDF & Email