El Real Zaragoza se pide un triunfo que rompa las cadenas tras seis empates consecutivos

Narváez será una de las grandes bazas ofensivas del equipo

Todos, absolutamente todos los fantasmas deben ser despejados esta tarde, a partir de las 19.00 horas, por el Real Zaragoza. El conjunto aragonés recibe a la Ponferradina, cuarto clasificado tras los primeros envites ligueros de la jornada, en un Estadio Municipal de La Romareda que todavía no sabe lo que es celebrar un triunfo esta campaña. Pero no es la única cadena que deben romper los de JIM.

Porque los maños acumulan seis empates consecutivos, lo que supone que no se termine de despegar en la clasificación. Ante el riesgo de ruptura en la tabla, la única medicina es volver a saborear las mieles de la victoria y dar un portazo al pesimismo surgido tras haber obtenido un único triunfo en las diez primeras fechas ligueras.

Para ello, Juan Ignacio Martínez recupera efectivos de vital importancia para sus esquemas. Empezando por Francho Serrano, lesionado en su día con la selección sub-21 y que apunta a volver a tener minutos con la escuadra zaragocista. Complicado de titular, eso sí. Le sigue Nano Mesa, quien espera dejar atrás las molestias físicas que han lastrado su notorio estreno con la camiseta zaragocista, dispuesto a ser el puñal y la intensidad que precisan los blanquillos. Y César Yanis, ya de vuelta tras su periplo con Panamá, con el reto de volver a gustar como ya sucedió ante el Real Oviedo.

Hasta el momento, el Real Zaragoza ha cosechado cuatro empates y una derrota, frente al Cartagena, en La Romareda. Es el segundo peor local de la categoría igualado con el Alcorcón, precisamente terreno de juego donde los maños obtuvieron su única victoria de la campaña. Mientras, la Ponferradina, que en El Toralín es prácticamente inexpugnable, tiende a bajar sus registros lejos de su tierra. Ha sumado cuatro puntos, merced a un triunfo meritorio en Eibar, un empate ante el filial de la Real Sociedad y dos derrotas frente a Las Palmas y Tenerife.

Todo lo que no sea ganar serviría para cargar de motivos a los no creyentes en un Real Zaragoza que, por méritos, no debería estar en una zona tan baja de la clasificación. Un triunfo haría subirse al barco a los incrédulos. Y un empate engordaría una racha de empates con tintes de convertirse en histórica.

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