Bomberos de Zaragoza, unión y compañerismo para sofocar emergencias

El Parque de Bomberos número uno de Zaragoza se abrió hace casi cuarenta años

El Parque de Bomberos número uno de Zaragoza se abrió hace casi cuarenta años y puede presumir de no haber cerrado ni un solo día desde 1983. Antes de las ocho de la mañana comienza una nueva jornada para los efectivos que allí trabajan y esta no acaba hasta 24 horas después. Y es que las emergencias y los servicios no entienden de tiempo y en cualquier momento el sistema de megafonía que recorre todo el parque puede avisar de una nueva salida urgente.

Los bomberos pueden presumir de sentirse como en casa en su lugar de trabajo, ya que está equipado con todo lo necesario para que así sea: dormitorios, cocina y comedor, duchas, gimnasio y hasta un retén en el que poner a prueba las habilidades con el ping-pong o en el que sentarse a ver la televisión un rato. Aunque, los ratos libres suelen escasear y, en cuestión de segundos, puede ser necesario deslizarse por la barra metálica que conecta el retén y el patio de vehículos para una nueva salida.

Antes de las ocho de la mañana comienza una nueva jornada para los efectivos que trabajan allí

“Siempre solemos estar ocupados, si no es con servicios reales es con prácticas que pueden ser formaciones en el aula o en el patio de vehículos donde, por ejemplo, hacemos simulacros con coches destrozados para ver cómo sería la atención en un rescate. También utilizamos esos ratos para revisar el material y ponerlo a punto para la próxima salida”, ha explicado el inspector jefe del servicio de Bomberos y Protección Civil de Zaragoza, Eduardo J. Sánchez.

Un oficio que llama la atención 

Es un oficio que llama la atención y cada año son más las promociones que se integran en el Servicio de Bomberos de Zaragoza, que ya aglutina a 462 profesionales, de las que 30 son mujeres, aunque no todas son bomberas, sino que también hay enfermeras y demás equipo sanitario. Eso sí, el ser bombero no es fácil y es que los aspirantes tienen que pasar una exigente oposición que es un compendio entre conocimientos y forma física.

El parque está equipado para poder disfrutar de los momentos que tienen ratos libres

“Hay una prueba de resistencia de unos 1.500 metros, otra de velocidad de cien, la de nado, la combinada de agilidad y otra en la que se evalúa cómo es la actitud de trabajo en un sitio con altura o en un espacio confinado”, cuenta el jefe de servicio, quien añade que desde hace unos años el Bachillerato es requisito indispensable para acceder al cuerpo.

Después de pasar esa oposición, a los aspirantes “se les pone al límite” con un periodo de prueba de unos cuatro meses en los que demostrarán si “de verdad tienen madera de bombero”. La mayoría lo pasa con creces y es que para ser bombero no hace falta nada más que ser “una persona normal” y “tener miedo”.

“Se piensa que los bomberos no tenemos miedo y no tiene nada que ver, precisamente es ese punto de miedo el que nos hace dar un paso atrás y mantenernos vivos. El concepto de héroe que se arriesga y salva la vida por encima de sus posibilidades no está bien visto dentro de nuestro colectivo porque somos un equipo y siempre tenemos que trabajar como tal”, cuenta Sánchez.

Los Bomberos de Zaragoza poseen un amplio arsenal de vehículos y herramientas para su uso inmediato

Los Bomberos de Zaragoza poseen un amplio arsenal de vehículos y herramientas totalmente preparadas paras su uso inmediato. Concretamente, son cien los vehículos que tienen a su disposición y que van desde el camión de Bomberos o las ambulancias, presentes en el paisaje urbano con sus sirenas, hasta lanchas o los recién incorporados drones, que ofrecen una visión panorámica y concreta de una determinada área.

Los incendios, entre las emergencias menos comunes 

A pesar de que en el imaginario colectivo el trabajo más típico de un bombero es la extinción de un fuego, este está entre sus prácticas menos comunes. El servicio de ambulancias en cambio, según cuenta el jefe de servicio de Bomberos, “tiene muchísimo trabajo”. Al igual que apertura de puertas, salvamento de personas en riesgo o achiques de agua. Las sirenas de los parques de la ciudad rompen con la rutina de los bomberos unas 20 veces al día.

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