La literatura femenina de ayer y hoy brilla con voces masculinas en el Día de las Escritoras

Emily Brontë es una de las grandes figuras de la literatura femenina por "Cumbres borrascosas" junto a su hermana Charlotte

«Permítaseme ahora deslizarme por mis recuerdos, por mi historia familiar, por mi autobiografía, y recordar el mundo donde nací y la universidad que me abrió los ojos y me enseñó a dudar». Las profundas y bellas palabras de la escritora Iris Zavala se oían a este lunes través de la voz del rector de la Universidad de Zaragoza, José Antonio Mayoral. Y de Carlos y de Javier y de Francisco. Ellas, las autoras de grandes obras de literatura femenina eran hoy las protagonistas, pues era su día, el de las escritoras, pero ellos se han encargado de darles voz.

«Queríamos hacerlo así para demostrar que la visibilización de las mujeres escritoras y de todas aquellas que realizan diferentes expresiones artísticas no solo es cuestión de las mujeres. Que los hombres también leen a las mujeres y hay que eliminar esa creencia de que no lo hacen», ha asegurado Carmen Peña, de la Junta directiva de la Asociación Clásicas y Modernas.

«Vivo sin vivir en mí/ y tan alta vida espero, que muero porque no muero/ Vivo ya fuera de mí/ después que muero de amor porque vivo en el Señor». Los versos de Santa Teresa de Jesús se mezclaban con los de Alfonsa de la Torre, Francisca Aguirre, Josefina Aldecoa, Guadalupe Grande o Elena Poniatowska en la Biblioteca María Moliner. Mujeres escritoras que «comparten la misma fuerza interior, que inspiran a esas escritoras del futuro y que cuentan a través de las palabras una vida de decisiones y fortaleza», ha reconocido la decana de la Facultad de Filosofía y Letras, Elena Barlés.

«Todos podemos pensar en Emily Brontë, en María Zambrano, en Emilia Pardo Bazán, en Mary Shelley, en Jane Austen. Mujeres que triunfaron e hicieron auténticas obras maestras en la literatura. Y es que la literatura es el primer arte que se considera feminista», ha asegurado José Antonio Mayoral.

Y combinando dos artes, el de la literatura y el de la música, los asistentes al recital han podido sentir de otra manera ese «Significado de la palabra yo amé» de la poeta Gertrudis Gómez de Avellaneda gracias a la lírica y a la improvisación de la soprano Celia Lanaspa que, acompañada con dos pequeños platillos, ha demostrado que la literatura también puede escucharse.

Los sentimientos, vivencias e imaginación desbordante de Rosa Montero, Marta Sanz, Piedat Bonnet, Emilia Pardo Bazán, Pilar Aguarón o María Gutierrez se han ido sucediendo de la mano de grandes lectores que se han querido sumar a un acto en el que también ha habido lugar para la improvisación teatral de la mano de Cristina Yáñez.

Un acto lleno de grandes historias que hoy han cobrado todavía más voz con el objetivo de que aquellos que han saboreado obras magníficas escritas por mujeres piensen que sigue mereciendo la pena adentrarse en esos universos que han ido construyendo y construyen las autoras.

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