Un recorrido del cabaret a lo que cantaban las abuelas, así fue Rodrigo Cuevas ante La Seo

El cantante asturiano actuó este miércoles en la plaza de San Bruno

“Si estáis aquí vais a ir todos al fucking infierno”. Así arrancó Rodrigo Cuevas su concierto este miércoles en la plaza San Bruno de Zaragoza. El artista asturiano que mezcla “lo que cantaban las abuelas” con una puesta en escena cabaretera y siempre con una solera queer, arrasó en el pequeño escenario frente a la portada mudéjar de la Seo. Cuevas que sin duda mira al éxito del folclore español presentó su último LP “Manual de Cortejo” con intermedios monólogos que mezclaban la actualidad política con las rondas.

Casi dos horas de concierto, la música en verdad poco se oyó. Cuevas no calló en ningún momento. Sus monólogos, que forman parte de su espectáculo Trópico de Covadonga, hablaban desde la diversidad hasta la Rosa Parks asturiana. No paró de hacer reír tanto al público de dentro del recinto como a los de fuera, que tuvieron la suerte de poder bailar y poder tomar una cerveza. Que aún no se pudiera bailar despertó la sorpresa del cantante y pidió a sus espectadores sentados que “aunque sea hicieran ejercicios de suelo pélvico”.

Humor y Asturias

Ataviado con montera picona asturiana y unas madreñas plateadas, el cantante bailó, se estiró e incluso perreó durante su Trópico de Covadonga. Una mezcla de lo viejo, de las abuelas, con un botellón de parquin. Es más, parece que es su objetivo, que lo que cantaban las abuelas suene en un botellón de parquin.

Sus canciones, rondas, muñeiras y xiringuelus echaron en falta el baile y la respuesta a una música que en muchas ocasiones necesita movimiento. En otras reflexión y escucha activa. Rambalín es un ejemplo de ello. La historia de un joven homosexual que se travestía y tenía un espectáculo cabaretero en el barrio alto de Xixón a principios del siglo pasado y que fue asesinado y nunca se llegó a investigar el caso.

Cuevas parece no tener problema a bucear en el escenario de ningún tipo, hace unos meses llenó varios pases del Liceo de Barcelona. Y este miércoles en las Fiestas del Pilar. Su música, que evoca una época menos compleja (o eso es lo que nos han contado) agrada y te hace sentir como en casa en medio de mucho ruido.

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