Los palos protagonizan un intenso Real Zaragoza – Huesca que acaba en tablas (0-0)

La intensidad marcó un encuentro que acabó sin goles. Foto: Real Zaragoza (Tino GIl)

El derbi aragonés no defraudaba a nadie y eso que el 0-0 no se movería del marcador entre Real Zaragoza y Huesca. Ambas escuadras ofrecieron una exhibición de intensidad, con oportunidades suficientes para romper la igualada en el electrónico. Pero los postes lo evitaron y ni uno ni otro lograron el objetivo de vencer y romper su mala dinámica.

JIM sorprendía con su once dando entrada a Narváez como 9, con Vada como tercer mediocentro y Nano Mesa y Bermejo en los flancos atacantes. Mientras, Ambriz apostaba finalmente por Mikel Rico en la medular junto a Seoane y también por mantener a Marc Mateu en el lateral zurdo. Y el Real Zaragoza comenzó mejor, con ritmo, teniendo en las botas de Vada los dos primeros acercamientos con cierto peligro.

Pero el Huesca poco a poco se empezó a adueñar de la pelota y también a ahogar la salida de balón zaragocista. El primer aviso lo daba Joaquín, el más destacado, tras una jugada individual magnífica, marchándose de cuatro en una baldosa, y obligando a Cristian a tapar abajo con una gran intervención. Después, Marc Mateu, al mando del balón parado, lanzó varios dardos envenenados que Cristian salvó como pudo.

La alta presión oscense traía sus consecuencias en amarillas para Miguel y Escriche, además de alguna pasada de freno. Pero funcionaba. De nuevo Joaquín lanzaba el aviso más claro, tras un lanzamiento que se marchaba al larguero previo roce con la bota de Chavarría en el 36. Eso sí, el ritmo ya era más bajo y el choque sufría diversos parones por encontronazos varios. Fruto de la tensión y sin consecuencias.

El último susto lo pusieron los altoaragoneses por medio de Seoane. El mediocentro ponía una pelota, de nuevo a balón parado con falta de Bermejo que llevó regalo incluido, directa a puerta, estrellándose en el lateral de la red derecha defendida por Cristian. Así acababa la primera mitad, con mejor sabor de boca para los visitantes que para los locales, muy lejanos de su mejor versión.

Segunda parte

Seoane se quedaba en el vestuario en el descanso, dando entrada Ambriz a Salvador. Decisión cuestionada dada la primera parte del centrocampista. Por su parte, JIM daba entrada a Giménez y Nano Mesa se convertía en el damnificado. Le sentó bien al Real Zaragoza. En un gran centro de Bermejo, Giménez cabeceaba obligando a volar a Andrés. De nuevo, segundos después, era Eguaras el que exigía lo máximo al guardameta, que volvía a reaccionar a la perfección.

En el minuto 51 entró el VAR en acción tras una mano dentro del área Chavarría. Era clara, pero el colegiado decretó involuntariedad. Como ya sucediera en el guion de la primera mitad, el Huesca despertaría pronto. En una gran contra, Joaquín ponía la pelota atrás para la llegada de Mikel Rico, que golpeaba demasiado alta. Pero, entonces sí, el Real Zaragoza también estaba a la altura. Giménez recibía completamente solo tras zafarse de la zaga oscense, le pegaba con la zurda y el poste le negaba el gol en el 63.

En el 69, Ferreiro por Joaquín al césped en el regreso del gallego tras lesión. Y eso de por sí mejoró al cuadro altoaragonés. Tras una gran jugada colectiva era Pulido el que se plantaba ante Cristian, pero el rosarino volvía a ir rápido abajo para desbaratar la ocasión. Necesitaba centrocampismo y físico el Real Zaragoza y JIM reaccionaba con la entrada de Igbekeme para tratar de paliar la falta de fuelle en la zona ancha. Vada, ahogado, a la banca.

El Huesca ataba a Narváez a base de faltas, evitando el peligro del colombiano. La polémica volvía a aparecer en el 81. Giménez recibía una entrada por detrás, el colegiado la pitaba fuera y el VAR decretaba penalti. Era el delantero el que se encargaba de lanzarlo y de nuevo el poste le evitaba el tanto. Otra vez más. Los oscenses también moverían el banquillo con la entrada de Nwakali en detrimento de Florián Miguel, incluir un tercer centrocampista y bajar las pulsaciones al choque.

Casi en el 90, triple cambio en el Real Zaragoza con Azón, Petrovic y Adrián por Narváez, Zapater y Eguaras, que se marchaba con molestias musculares. El Huesca introducía a Gaisch por Pitta, exhausto. Era lo último que sucedía en un derbi intenso y en el que, en el cómputo global y por ocasiones, se firmaba un justo empate. Sólo los palos evitaron que se moviera el 0-0, que no saca de pobre a ninguno.

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