La cercanía del Pilar y el renacer del ocio nocturno alarman a los vecinos de barrios céntricos

Stop Ruido considera que tanto los botellones en el centro de la capital como los incumplimientos en la puerta de locales de ocio nocturno serán "absolutamente incontrolables"

La reactivación del ocio nocturno y la cercanía del Pilar traen consigo ruido y bullicio en las calles zaragozanas, más si cabe teniendo en cuenta la bajada de los contagios y la suavidad en las restricciones dentro de la Comunidad. Ante esta situación, la Asociación de Vecinos Stop Ruido Casco Histórico manifiesta que «en estos momentos se está haciendo imposible el descanso vecinal en muchos barrios». «El control policial resulta insuficiente, y las fiestas e incumplimiento de las ordenanzas en medio de las calles se están llevando a cabo con total impunidad», sostiene el portavoz de la agrupación, Miguel Morte.

Stop Ruido considera que tanto los botellones en el centro de la capital como los incumplimientos en la puerta de locales de ocio nocturno serán «absolutamente incontrolables», un hecho que se convertirá en la «tónica diaria» y la «tortura» para unos vecinos que, «sin apenas descansar», deberán acudir a sus puestos de trabajo.

Morte recuerda que el programa de actividades del Pilar es más amplio que la suma de aquellas incluidas en la programación del resto de municipios aragoneses en sus fiestas patronales ordinarias que han sido suspendidas por el Ejecutivo autonómico. Asimismo, remarca que «todos los establecimientos de ocio van a funcionar a pleno rendimiento y con aglomeraciones de personas en sus accesos».

Por estos motivos, la asociación se dirige al Ayuntamiento para exponer una serie de medidas con el objetivo de que el desarrollo de las actividades planificadas y la total apertura del ocio «no se convierta en un caos y en un horror para los vecinos». Por un lado, cree que no tiene que haber ampliaciones de horarios en la hostelería ni aumento del espacio público empleado por la misma. Además, deben vigilarse especialmente las ampliaciones de aforos en el exterior de los locales de ocio por la normativa sanitaria actual y porque, al estar suspendidas las fiestas, no cabe ninguna excepcionalidad de la normativa en vigor.

También exige garantizar la seguridad de los barrios, el descanso de todos los vecinos y el cumplimiento de la normativa de ruidos actual, que impide desde las 23.00 horas emisiones sonoras mayores a los 55 decibelios. «No nos sirve la tan manida respuesta de que no hay efectivos de control ni prevención. Si el Ayuntamiento ha estado meses preparando tan concienzudamente este programa del Pilar, habrá tenido tiempo suficiente para organizar una plan de vigilancia acorde con las necesidades previstas», manifiestan.

A juicio de Stop Ruido, es el propio Consistorio y el alcalde los que deben inculcar a los ciudadanos la idea de que no hay fiestas, algo que «solo se consigue» creando un ambiente de normalidad absoluta. «No actuar con esa responsabilidad derivará en lo que todos queremos evitar, expondrá a los vecinos a molestias insufribles, y dará cobijo a comportamientos irresponsables que posteriormente harán recaer en la falta de responsabilidad de los ciudadanos», zanjan en su comunicado.

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