Aragón registra 366 incendios durante 2021 con tan solo 550 hectáreas calcinadas

Por provincias, Huesca ha registrado 147 incendios, mientras que Zaragoza ha notificado 145 y Teruel 74

La campaña de incendios forestales de este año deja un balance positivo gracias, en gran medida, a un final de 2020 con precipitaciones superiores a los valores habituales y a un mes de junio con lluvias. De hecho, en Aragón se han producido un total de 366 incendios entre el 1 de enero y el 15 de septiembre, una cifra ligeramente superior a la media histórica, que se sitúa en 354 con un 75% de conatos. De todos modos, el dato positivo radica en que tan solo se han quemado 550 hectáreas, un guarismo muy inferior a esa media histórica, establecida en 3.120 hectáreas.

Por provincias, Huesca ha registrado 147 incendios, mientras que Zaragoza ha notificado 145 y Teruel 74. La mayoría de hectáreas calcinadas se han dado en el periodo veraniego, etapa en la que se ha llegado hasta las 295. El mayor incidente se produjo el 23 de julio en Graus, un fuego intencionado que arrasó 155 hectáreas y que condujo a activar el nivel 2 de Protección Civil por su afección en granjas y su expansión hacia la Puebla del Mon, que tuvo que ser desalojada. El 28 de agosto Graus volvió a ser el centro de otro episodio, aunque de un impacto mucho menor. “Es importante destacar que estos dos incendios tuvieron impacto en afecciones a bienes”, ha matizado el director general de Medio Natural y Gestión Forestal, Diego Bayona.

La localidad de Castillonroy protagonizó el segundo mayor accidente forestal el 28 de junio, con un total de 87 hectáreas quemadas, y cuyo origen fue el municipio leridano de Alfarrás. “El principal problema en este capítulo fue la coordinación con los bomberos catalanes”, según ha asegurado el jefe de Servicio de Gestión y Coordinación de los Incendios Forestales, Jorge Crespo. En tercer lugar se sitúa Huesca, donde se quemaron más de once hectáreas a causa de un accidente. Y, en última instancia, Sariñena también sufrió un pequeño incidente, aunque sin daños reseñables. No obstante, tal y como ha indicado Bayona, “ninguno de estos episodios ha sido declarado como gran incendio forestal por el reducido número de hectáreas quemadas”.

En este sentido, ha remarcado la importancia de los medios de extinción, puesto que el impacto potencial de estos cinco incidentes, en caso de no ser sofocados, “habrían superado las 1.200 hectáreas calcinadas”.

Olas de calor y temperaturas atípicas

A pesar de la ola de calor sufrida durante la segunda semana de agosto, este verano no ha habido una persistencia de temperaturas elevadas. Durante el puente de la Virgen se produjo un episodio de tormentas secas (con rayos) y simultaneidad de conatos, lo que obligó a intervenir hasta en 18 ocasiones, muchas de ellas secuenciales. Por otro lado, el episodio de altas temperaturas registrado entre el 18 y 23 de julio coincidió con el incendio de Graus. En palabras de Bayona, “esto es un claro indicativo de que, aunque hasta ahora Aragón esté teniendo suerte en la rápida extinción de los incendios forestales, no debemos bajar la guardia, ya que esto puede cambiar en cualquier momento”. Además, ha incidido en la noción de que “estamos evolucionando hacia un futuro incierto a causa del cambio climático, el estrés hídrico y las altas temperaturas en determinadas épocas del año, así que debemos seguir preparándonos y profesionalizándonos para poder afrontar incendios de mayor complejidad y alcance”.

Y es que este año ha sido atípico en términos meteorológicos. Tras los periodos de altas temperaturas registrados, se alternaron días con temperaturas por debajo de los valores normales. “Las tormentas han estado desigualmente repartidas, siendo un verano muy tormentoso y húmedo en la mitad sur de la Comunidad, mientras que la mitad norte -Jacetania y Altas Cinco Villas- apenas ha registrado precipitaciones”, ha explicado Crespo.

Ambos responsables han querido hacer hincapié en que este 2021 han disminuido ligeramente los incendios provocados por accidentes y negligencias, así como los producidos por causa natural. Sin embargo, han aumentado los incendios intencionados y los producidos por causas desconocidas. En esta cuestión, el propio Bayona ha recordado que “en época de alto riesgo debemos extremar las precauciones porque las consecuencias de un incendio forestal siempre pueden ser totalmente inesperadas”.

Reorganización de las cuadrillas forestales 

El director general de Medio Natural y Gestión Forestal se ha referido también a la cuestión de las cuadrillas forestales, un tema que ha suscitado malestar en diferentes comarcas del territorio aragonés. La información que se difundió durante este mismo verano apuntaba hacia cambios de ubicación de las cuadrillas de retenes, una medida integrada, teóricamente, en el nuevo diseño del operativo de prevención y extinción de incendios. En este sentido, Bayona ha querido aclarar que “todavía no ha habido una propuesta firme desde la Dirección General, sino que la realidad es que seguimos ejerciendo nuestra labor para el proceso de participación pública”. “Lo que se filtró este verano no es un documento definitivo”, ha matizado.

Asimismo, ha resaltado que la fórmula en la que se manejan es aquella que implica la necesidad de “crear unidades de trabajo mayores para poder cubrir decadencias laborales y de seguridad”. Consciente de la relevancia de esta modificación, confía en que a finales de año pueda presentarse el diseño del nuevo modelo, pero ha expuesto que “después llevará una serie de pasos que requieren negociación”.

Simulacro conjunto en Nonaspe

En otros términos, bajo el propósito de mejorar la coordinación con las autonomías limítrofes e intercambiar experiencias y aprendizajes entre los expertos, la semana pasada la Dirección de Gestión Forestal y Medio Natural puso el operativo Infoar al servicio del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico para ejecutar un simulacro conjunto con los Bomberos de Cataluña en la localidad zaragozana de Nonaspe.

La práctica pretende facilitar la asistencia recíproca y la utilización conjunta de los medios personales y materiales entre ambas comunidades, para lo que se requiere un mando único de extinción. Según Bayona, “simulacros como este son altamente necesarios para impulsar la coordinación e incorporar los aprendizajes de las experiencias en otras autonomías”. “Los incendios no entienden de fronteras, por lo que debemos estar preparados para todas las situaciones que se nos puedan presentar en un futuro”, ha concluido.

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