Real Zaragoza y Huesca protagonizarán el derbi de las urgencias

Los maños no pasaban del empate a cero frente al Oviedo. Foto: Real Zaragoza (Tino Gil)

A pesar de que todavía se han disputado apenas ocho jornadas en el campeonato nacional liguero de la categoría de plata, el choque que tendrá lugar el día 11 de octubre en La Romareda vendrá marcado por las urgencias. Tanto Real Zaragoza como S.D. Huesca atraviesan una mala racha de resultados y ambos están obligados a vencer si no quieren salir muy tocados de una nueva edición del derbi aragonés.

Comenzando por el cuadro blanquillo, los de JIM no pasaban del empate a cero en el Estadio Municipal frente al Real Oviedo. Como nota más positiva, la solidez defensiva mostrada por el equipo para dejar a los asturianos sin prácticamente alternativas de gol, y eso que cuentan con potencial suficiente, Borja Bastón mediante, para hacer daño.

Por el contrario, los aragoneses chocaron de manera frontal contra el muro defensivo ovetense una y otra vez. Si en anteriores encuentros se había destacado la capacidad zaragozana para generar oportunidades, y luego pecar de inefectividad, en esta ocasión no se produjo ese caudal de fútbol. Sí un gran ímpetu y actitud, espoleados sin duda por la afición zaragocista, ávida de volver a animar a los suyos desde las gradas.

Peor le fue a la Sociedad Deportiva Huesca. Los de Nacho Ambriz se adelantaban frente al Tenerife en El Alcoraz gracias a una jugada individual de Joaquín, pero poco duró la alegría. Primero empataba Corredera, apenas tres minutos después del tanto local. Y, ya en la segunda mitad, Shashoua no perdonaba ante el meta oscense para hacer el 1-2 definitivo, que ya no se movería del luminoso.

Con estos resultados, el Real Zaragoza suma ocho puntos y no logra escapar de la zona baja de la tabla. Más arriba, con diez, figura la Sociedad Deportiva Huesca, aunque la dinámica de los oscenses tampoco invita al optimismo.

Por ello, se espera un duelo de alto voltaje en La Romareda en la víspera del día del Pilar. En el que ambos se juegan mucho, muchísimo, tanto en el aspecto clasificatorio como en el anímico.

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