El Acuario de Zaragoza realiza un experimento pionero para demostrar la inteligencia de los pulpos

Los pulpos son los invertebrados más inteligentes del Reino Animal y poseen el mismo número de neuronas que un perro

El Acuario de Zaragoza ha desarrollado durante dos meses un experimento con su pulpo “Laura” (Octopus vulgaris) para demostrar la gran inteligencia que estos animales poseen, así como su capacidad de desarrollar curiosidad y memoria.

El experimento consistió en producir un prototipo con tubos de metacrilato y piezas de PVC con forma de H, de tal manera que únicamente había un acceso y una despensa con comida. El estudio quería observar si el pulpo era capaz de “aprender” a acceder a la comida, solucionando el laberinto que suponía dicho prototipo y, al mismo tiempo, descubrir el tiempo que tardaba en aprenderlo y la capacidad de memorizar la solución.

El resultado no puedo ser más concluyente, desde el primer día, Laura mostró gran interés por el prototipo, accedió a él sin temor alguno, y en menos de dos días aprendió a conseguir la comida de manera exitosa. Se repitió el ejercicio dos veces al día (mañana y tarde) durante dos meses de forma continuada y en alto porcentaje de veces con éxito a la primera, sin error en la elección.

Esto viene a demostrar varias teorías que ya se tenían sobre estos animales. Los pulpos son invertebrados muy curiosos, característica vinculada con la inteligencia. A los pocos minutos de colocar el prototipo, Laura mostró interés y curiosidad por él, acercándose a investigarlo y manipularlo. Este hecho es muy poco frecuente en los animales, ya que como norma general, la respuesta ante un elemento extraño en la instalación de un animal de un zoo o acuario, es asustarse y alejarse de dicho objeto, al menos durante varios días o semanas. Esto pasa incluso con los vertebrados superiores, animales que disponen de un complejo y evolucionado sistema nervioso.

Otro hecho demostrado con el experimento del Acuario de Zaragoza es que los pulpos son capaces, ante un problema o situación, de elegir y de discriminar cuándo tienen la opción de hacerlo. En base a sus observaciones y experiencias vitales, la elección suele ser la correcta en la mayoría de los casos. Laura acertó a acceder a la comida en el primer intento, en la mayoría de las veces, cuando tenía que elegir un camino u otro para conseguirla.

Otro hecho muy significativo observado durante el experimento fue que Laura mostraba curiosidad e interés por lo que ocurría, tanto en la galería de público, como en la zona técnica de trabajo. Cuando el animal no ejecutaba el ejercicio correctamente era porque estaba “distraída” interaccionando, tanto con los visitantes, como con el cuidador. Llegamos a observar que, para llamar la atención del acuarista, le lanzaba agua con su sifón para empaparlo.

Finalmente, también quedó ampliamente demostrado que son animales con memoria, ya que si le dejábamos de ofrecer la comida en el prototipo durante tres o cuatro días, una vez se le volvía a mostrar, encontraba el camino correcto a los pocos minutos.

En resumen, este experimento desarrollado en las instalaciones del Acuario de Zaragoza, viene a corroborar la frase que un investigador dijo una vez sobre estos extraordinarios animales: “Si hubiera que elegir algún animal dentro de las millones de especies existentes en el planeta, que pensamos pueda venir de otro planeta, indudablemente, este animal sería el pulpo”.

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