Dos años en prisión y 170.000 euros de pago para el joven que dejó tuerto a otro en la Casa del Loco

Los hechos ocurrieron en febrero de 2019 tras un encontronazo de ambos jóvenes

Aaron B.F. y Jesús A.Z., se encontraban el pasado 3 de febrero de 2019 en el club La Casa del Loco en Zaragoza. Ambos tuvieron un encontronazo en la pista de baile que se saldó con el primero reventándole un vaso de cristal en el ojo al segundo. Un hecho que dejó al zaragozano de 35 años sin visión en el ojo derecho, con secuelas en el hombro por una luxación y otras físicas y psicológicas que le impiden desarrollar su actividad profesional u otras cotidianas como conducir.

Ahora, la Audiencia Provincial de Zaragoza ha dictado la sentencia y ha solicitado dos años en prisión y un pago de 170.286 euros que Aaron B. F. tendrá que abonar a la víctima por las secuelas físicas y psíquicas que le causó la agresión, así como por los gastos de asistencia sanitaria derivados de una sucesión de operaciones por el estallido de su globo ocular derecho. Asimismo también se ha dictado una orden de alejamiento del agresor con la víctima en un plazo de cinco años y la prohibición de cualquier tipo de comunicación con él.

Sin embargo, la Audiencia Provincial pedía en un primer momento una pena de doce años de prisión para el acusado que fue desestimada tras la revisión de las cámaras de seguridad del local de ocio nocturno por las que la Audiencia consideró que Aaron B. F. actuó por legítima defensa incompleta.

En estas grabaciones puede observarse ese primer encuentro entre ambos, cuando la víctima salía del local y el acusado impactó con él debido a la precipitación con la que entraba en el garito. Entonces, Jesús A. Z. fue a pedirle explicaciones por ese choque incluso violento y al no obtener respuesta del acusado, la víctima le agarró cogiéndole por el cuello y empujándole a la pista de baile. Ambos forcejearon durante unos minutos y entonces fue cuando Aaron B. F. tomó la decisión de estamparle la copa que llevaba en la mano contra el ojo.

Estos son los hechos que han llevado a los magistrados a rebajar la pena para el agresor porque «un empujón fortuito, por fuerte que sea, lo más que tiene que provocar es una petición de explicaciones o una recriminación verbal, mas no agarrar al contrario por el cuello y arrastrarlo por la pista de pie y hacia atrás por la pista de baile», según dice la sentencia en relación al comportamiento de la víctima.

Si bien, «el medio empleado fue absolutamente desproporcionado e irracional, pues al acusado le hubiera bastado con propinarle una patada en la pierna o en el abdomen a Jesús A. Z., para que soltara la presa de su cuello», continúa la sentencia refiriéndose al impacto del vaso propiciado por el acusado.

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