Un oasis de desconexión donde solo hacer música: Yeste, un pueblo de dos habitantes

Sergio Lacasia decidió adquirir un casa en Yeste en 2006 y convertirla en un lugar con mesas de grabación

Los Rolling Stones fueron el primer grupo que materializó lo idílico de retirarse a un lugar escondido y solitario para dedicarse única y exclusivamente a escuchar, producir y hacer música. Lo de buscar un oasis de desconexión podría antojarse complicado, pero en Aragón hay uno que hace las delicias de los amantes de la música: Lacasia de la música de Yeste. El nombre no es casual, y aunque su impulsor y cabeza pensante, Sergio Lacasia, reconozca que no es un buen nombre para el marketing porque todo el mundo la llama Lacasa, lo cierto es que desde su apertura han nacido allí, por lo menos, 200 proyectos musicales.

Después de regentar durante años el bar La Gruta en Zaragoza donde organizaban conciertos y estando siempre muy vinculado al mundo de la música, Sergio Lacasia decidió adquirir un casa en Yeste en 2006 y convertirla en un lugar con mesas de grabación, estudio y cabinas, pero también con cocina y habitaciones. Es decir, una suerte de apartamento donde alojarse y hacer música. «¿Y por qué Yeste? Un amigo me comentó que se vendía allí una casa en medio de la nada y decidí comprarme ahí una ruina porque creí que sería un buen lugar para desconectar. Hasta hace unos días era yo el único vecino (ahora un amigo suyo ha abierto una residencia artística) y lo más cercano es Ayerbe que está como a unos 25 kilómetros», ha asegurado.

Hasta hace poco en Yeste (Huesca) solo vivía el responsable de Lacasia

Viky Lafuente, Irregular Roots, La Nube y un centenar de grupos más han pasado por los estudios de grabación y se han alojado en Lacasia de Yeste que, por cierto, es el único alojamiento de estas características que hay en Aragón. «La idea es que se sientan como en casa y que los grupos puedan compartir muchos ratos que en un estudio de grabación no se puede. Hay algunos que producen aquí, otros que maquetean o que organizan giras. Lo hacemos todo comunitario, la comida, los descansos y siempre salen conversaciones muy interesantes que, sin duda, ayudan en el proceso de creación y composición», reconoce.

Sergio siempre está presente en Lacasia y es que vive allí. Tiene una habitación propia y come y comparte otros muchos momentos con los grupos que acuden. Incluso hace de técnico de sonido cuando los artistas no acuden con el suyo propio. Normalmente los grupos reservan Lacasia durante un fin de semana, sobre todo en invierno que es cuando alguno de los miembros suele trabajar, pero en verano esas estancias se alargan.

Entre los proyectos que nacen en Lacasia hay mucho reggae porque Sergio tocó durante muchos años en este género. Pero también, blues, jazz, flamenco…»de todo menos música muy extrema como el heavy metal que eso no lo controlo mucho», reconoce entre risas.

En apariencia Lacasia de Yeste podría ser una típica casa con fachada empedrada que podrías encontrar en cualquier pueblo aragonés y es precisamente ahí donde reside su encanto. «Los grupos que vienen lo hacen porque quieren vivir un experiencia, no solo grabar o producir algo, sino que ya sea por el medio rural o por la idea de convivir con el grupo y estar un poco alejado del caos de la ciudad es un lugar que sí atrae», dice Sergio.

Así, ese oasis de desconexión se materializa en una casa perdida en medio de la nada donde la música no deja de sonar.

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