Una de cada seis empresas aragonesas no sobrevivió al 2020

El acceso a los Expedientes de Regulación de Empleo Temporal (ERTE) contribuyó a la mayor supervivencia de las empresas

El 83% de las empresas que había el 1 de enero de 2020 en Aragón sobrevivió un año después, ya que el resto, un 17%, cerraron o dejaron de tener empleados. En España, esta tasa de supervivencia fue inferior, por debajo del 80%. Los autónomos tuvieron una tasa de supervivencia del 87% en la mayor parte de los sectores, con cifras muy similares a la media nacional.

Así lo refleja el informe de 2020 del Consejo Económico y Social de Aragón (CESA), presentado este jueves en el Patio de la Infanta, y que destaca a las empresas del sector industrial con una tasa de supervivencia del 90%, superior a la media española (87%). La menor supervivencia ha correspondido al sector de la construcción con una tasa del 81%, significativamente por encima de la media española (73%).

El acceso a los Expedientes de Regulación de Empleo Temporal (ERTE) contribuyó a la mayor supervivencia de las empresas. Del número de empresas vivas en Aragón a 1 de abril de 2020 con ERTE, sobrevivían el 93% el 1 de enero de 2021, por encima de las empresas que no lo utilizaron (90%). En total, la población en ERTE llegó a alcanzar en abril de 2020, con las semanas de confinamiento más duro, las 87.000 personas y, aunque luego disminuyera de manera importante, a 31 de diciembre todavía estaban en ERTE 18.219 personas.

En conjunto, el descenso del PIB de la economía aragonesa se estimó en un 9,5% en el año 2020, menos intenso que la media nacional (10,8%), y la sexta con peor dato. La desaceleración de la economía aragonesa en el año 2020 fue la más profunda desde 2009, siendo especialmente afectada la rama de mayor peso del sector servicios, “Comercio, transporte y hostelería”, con una caída del 21%. El mayor debilitamiento corresponde a la provincia de Zaragoza, con un descenso del 8,7%, seguida de Huesca, con un 8,3% y de Teruel con un 7%.

Tras este 2020 “que no ha sido, precisamente, floreciente”, según ha explicado el presidente del Consejo Económico y Social de Aragón, José Manuel Lasierra, la Comunidad ya está “vislumbrando” la salida del túnel. “Creemos que, con todas las cautelas todavía, podemos lanzarnos a una nueva situación que mejore lo que veníamos teniendo, contando los fondos europeos para coger impulso”, ha añadido.

No obstante, la industria se está encontrando con un problema circunstancial que está frenando una mayor recuperación: el desabastecimiento de microchips. “La Covid nos ha mostrado que la globalización, tal y como la hemos practicado, tiene riesgos estratégicos importantes. Hoy vemos las consecuencias de haber concentrado en dos puntos del planeta la fabricación de microchips. No ha venido para quedarse, pero nos va a obligar a una reflexión en toda Europa de naturaleza estratégica”, ha remarcado el presidente del Consejo Económico y Social de España, Antón Costas.

Unas reflexiones que también ha compartido el presidente de Aragón, Javier Lambán, mencionando los “errores de desindustrialización”. “La automoción es un motor fundamental de la economía aragonesa y está en una situación complicada, con ERTE y disminuciones importantes de la actividad. Nos debe hacer reflexionar sobre errores que ha cometido Europa en favor de otros países con ventajas estratégicas letales para nuestra economía”, ha aseverado el líder del Ejecutivo autonómico.

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