La editorial leonesa Rimpego publica “Historia de los reyes de Aragón”

La obra es de Marta Serrano Coll

“Historia de los reyes de Aragón. De Sancho Garcés (1004) a Fernando II (1516)’” es el título de la obra de Marta Serrano Coll, que acaba de publicar la editorial leonesa Rimpego; el segundo volumen -después de “Historia de los reyes de León. De Pelayo (718) a Juan I (1300)” de Ricardo Chao Prieto,- de la serie destinada a explicar la historia de los cuatro reinos que constituyen la base de lo que hoy es el Estado español (faltan por publicar los volúmenes dedicados a los reyes de Castilla y Navarra).

Esta entrega, apuntan desde la editorial, pone de manifiesto que en la Edad Media “preocupaban argumentos todavía hoy vigentes, como los que conciernen a la identidad y a los derechos de cada uno de los territorios que configuraron la corona, o a los juegos de gobierno con las cortes y los pactos”. “También recuerda que ya entonces los poderes fácticos utilizaban la imagen y las promociones artísticas con un sentido propagandístico, de forma muy parecida a como lo hacen hoy”, añade.

El libro tiene como epicentro geográfico medular la Corona de Aragón y presenta como protagonistas indiscutibles a sus reyes, quienes al ser glosados –y contextualizados– conforman el hilo conductor de todo el relato. Hasta 21 fueron los soberanos que, con mayor o menor fortuna gubernamental e historiográfica, dirigieron sus dominios a lo largo de 512 años y formaron parte de tres linajes distintos.

La casa privativa de Aragón pervivió hasta que la futura reina Petronila celebra sus esponsales (1150) con el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV y constituyen lo que conocemos como Corona de Aragón; la saga resultante de esta unión entre la casa de Aragón y el ‘casal’ de Barcelona, va a extinguirse, siglos después, con la muerte en 1410 de Martín I el Humano; y, finalmente y tras el célebre Compromiso de Caspe (1412), cuatro descendientes de la dinastía de los Trastámara ocuparán el trono aragonés.

El último representante de esta secuencia fue Fernando II, quien se uniría con Isabel I de Castilla. La desaparición de su “católica majestad”, en 1516, trae consigo una nueva estirpe, los Austrias, y su representante va a ceñir en una misma cabeza las coronas de Aragón, Castilla y Navarra: Carlos I.

Los reyes de Aragón asumieron el poder en territorios cuya naturaleza y límites fronterizos fueron variando con el paso del tiempo, conforme acontecían conquistas, alianzas y enlaces matrimoniales: del primigenio condado de Aragón, limitado núcleo heredado (1004) por Sancho Garcés III el Mayor, al extenso territorio que aglutinó bajo su cetro Fernando II y que recibió (1516) su sucesor, el príncipe Carlos, hay una diferencia de más de 100.000 kilómetros cuadrados que incluyen islas, posesiones en regiones ultrapirenaicas, en penínsulas ajenas a la Ibérica e incluso, en áreas de otros continentes.

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