Ana M. Espuña Gay: “La mediación en Aragón está en una situación bastante incipiente”

Ana M. Espuña Gay es abogada mediadora y fundadora del centro de negociación y mediación "A través del diálogo"

El proceso de mediación es una forma de resolver conflictos que puede evitar muchos quebraderos de cabeza pero, sobre todo, permite, en muchos casos, llegar a soluciones favorables para todas las partes. La Comisión de Mediación del Colegio de Abogados de Zaragoza ha desarrollado, gracias al apoyo del Gobierno de Aragón, una serie de charlas para difundir los beneficios de la mediación en la sociedad, centrándose en los conflictos en el ámbito empresarial.

Entre ellas se encuentra la de la abogada mediadora, Ana M. Espuña Gay, fundadora del centro de negociación y mediación A través del diálogo, departamento de la firma Blancas Siete Abogados S.C.P. En su charla, titulada “La aplicación de la mediación en el ámbito de la construcción. La figura del arquitecto en el proceso de mediación”, explica junto a la otra ponente, la abogada mediadora Eva Odriozola del despacho Odriozola, la importancia de la mediación para las empresas con especial énfasis en el sector de la construcción.

Pregunta.- La mediación es un concepto bastante desconocido para el público general ¿nos podría explicar qué es?
Respuesta.- La mediación es otra forma de resolver los conflictos. Se trata de una alternativa o un medio complementario a la administración de justicia. Puede ser extrajudicial o intrajudicial, porque un juez remite a las partes a ese proceso de mediación, pero lo que siempre tenemos que tener en cuenta es que la mediación es voluntaria, es un proceso flexible en que la principal función del mediador consiste en conseguir que las partes reanuden su diálogo, sean capaces de empatizar el uno con el otro y conseguir la mejor solución a su conflicto. No solo tiene que resolverse un conflicto económico, a veces los conflictos conllevan también situaciones emocionales o malos entendidos que, a través de la mediación, pueden resolverse.

Ana M. Espuña indica que la principal función del mediador consiste en conseguir que las partes reanuden su diálogo

Las ventajas de la mediación son que resulta un proceso mucho más flexible y adaptable a las circunstancias del caso. En un proceso judicial es el juez quien marca cuál es el proceso, en un proceso de arbitraje es el árbitro quien determina cuál es el proceso y cuál es la solución, igual que en un proceso judicial, y la diferencia de una mediación con una negociación sería que el mediador realiza una negociación asistida. El mediador consigue que las partes hablen, dialoguen y lleguen a soluciones, no impone ninguna solución, para eso están los laudos arbitrales o las sentencias judiciales. Y va más allá de la negociación porque el mediador no representa a ninguna de las partes, es un tercero imparcial.

La voluntariedad también es una de las características esenciales de la mediación porque en cualquier momento del proceso una de las partes puede decidir abandonar la mediación y no ha perdido ninguna de sus posibilidades en vía judicial, en arbitraje o en cualquiera de los otros métodos que existen, ahora mismo, para resolver un conflicto.

P.- ¿Qué beneficios tiene la mediación para una persona que se plantee usar este proceso?
R.- La mediación, además de ser flexible y adaptable a las circunstancias del conflicto que tienen las partes, es mucho más rápida en cuanto a tiempo, porque son las partes y el mediador quienes establecen la agilidad a la hora de las reuniones, entrevistas… y de buscar ese acuerdo. También es más económica y, sobre todo y esencialmente, el mediador consigue a través del proceso de mediación que las relaciones entre las empresas o entre los particulares no se deterioren, sino todo lo contrario, se afiancen todavía más los lazos contractuales si estamos hablando de una empresa que tiene un problema con un proveedor, por ejemplo, y llevan ese problema o ese conflicto a un proceso de mediación. Seguro que encuentran una solución y, además, incluso llegan a otros pactos y a otros acuerdos que favorecen a ambas partes. El proceso de mediación no se centra, muchas veces, exclusivamente en un conflicto simple. A veces los conflictos son mucho más complejos de lo que las partes piensan.

La mediación es una alternativa o un medio complementario a la administración de justicia

Otra de las ventajas es la confidencialidad. Tanto las partes como el mediador tienen la obligación de mantener el secreto de aquellas cuestiones que se hablan en el proceso de mediación, de forma que se mantiene la buena fama de la empresa. Esto, que quizás en España consideramos que tiene poca importancia, en el mundo empresarial anglosajón es esencial. Hay empresas de Estados Unidos y de Reino Unido que solo admiten contratar con empresas que someten sus conflictos a procesos de mediación.

P.- ¿En qué punto se encuentra la mediación en Aragón?
R.- La mediación en Aragón está en una situación bastante incipiente. Quizá porque la crisis de 2008 tampoco a permitido que el Gobierno de Aragón haya podido inyectar los suficientes medios económicos y herramientas para que la mediación triunfe como forma alternativa y complementaria a la administración de justicia. Sí que es cierto, y hay que reconocer, que el Gobierno de Aragón se ha esforzado durante varios años en llevar a cabo programas de difusión y divulgación de la mediación. El Colegio de Abogados a través del Instituto de Mediación, del que yo formo parte, ha colaborado siempre con el Gobierno de Aragón en estas jornadas de difusión y divulgación de la mediación.

Este año en concreto el Instituto de Mediación a través del Colegio de Abogados de Zaragoza se centra en aquellos procesos de mediación orientados al ámbito profesional. Hablamos de profesionales que pueden ser desde arquitectos, ingenieros, abogados, médicos, y un largo etcétera de profesionales. Ámbitos en los que el proceso de mediación podría resolver muchos conflictos y, en muchas ocasiones, los profesionales no se someten al proceso de mediación porque desconocen en qué consiste. Y el desconocimiento lleva al ser humano a dudar de que pueda ser un buen sistema para resolver el problema.

P.- En este sentido usted tiene una charla sobre la mediación en el ámbito profesional de la construcción y centrada en la figura del arquitecto dentro de dicho proceso. ¿En qué puede ayudar la mediación a una empresa de construcción?
R.- En el mundo de la construcción, que es un sector de los más importantes en nuestra ciudad y a nivel nacional, existe muchísima conflictividad. Tenemos desde el arquitecto que tiene que organizar con la administración local el planeamiento de ordenación urbana, si hay que modificarlo, si le autorizan o no a edificar y qué volumen de edificabilidad tiene, tiene un contrato con la constructora que luego edificará, la promotora, que habitualmente es otra empresa, tiene que vender lo que se construye… Pero además hay que cumplir con los plazos y hay un consumidor final. Todas esas relaciones contractuales entre el arquitecto, la Administración, la constructora, la promotora, el usuario final… la responsabilidad por vicios ocultos, el incumplimiento en el pago y la entrega. Todo eso puede resolverse de una forma mucho más rápida, efectiva y eficaz a través de la mediación.

A través de un proceso judicial también cabe esa resolución, pero por desgracia son procesos mucho más largos, porque todos conocemos que la administración de justicia está relativamente colapsada.

El proceso de mediación en Aragón está en una situación bastante incipiente

P.- ¿Cuál sería el papel del arquitecto en un proceso de mediación?
R.- El arquitecto forma parte de todos los apartados de la construcción: constructora, promotora, consumidor final que compra la vivienda… Pues su papel puede ser el de un experto externo que colabora con los mediadores para darles la visión técnica que ellos no tienen. Por ejemplo, en un proceso de mediación sobre vicios ocultos donde un edificio se está cayendo y nadie sabe por qué, los mediadores, habitualmente, no tienen por qué tener una formación específica en arquitectura, por lo tanto se van a tener que apoyar en un experto que será arquitecto.

Pero también cabe la posibilidad de que el arquitecto se haya formado como mediador. Existe un amplio sector de mediación especializada en la construcción que lo que hace es formar arquitectos que se van a dedicar exclusivamente a mediar en conflictos derivados o relacionados con la construcción. Por ejemplo, al inicio de un proceso en el que se cambia el planeamiento de ordenación urbana y se produce una intervención en una zona y, esencialmente, lo que se busca es la colaboración vecinal previa a cualquier tipo de intervención. Con la finalidad de evitar que luego haya conflictos con los vecinos porque se ha decidido asfaltar una plaza donde antes existía un jardín, por ejemplo. Y esa intervención, a veces, los vecinos no la entienden. No entienden por qué se tiene que asfaltar algo que les servía como recreo y ahora ya no tiene esa utilidad.

El arquitecto también puede ser usuario de la mediación, y probablemente sea uno de los papeles más habituales en los que tenga que trabajar. La mediación para resolver un conflicto por entrega fuera de plazo, por vicios ocultos, por incumplimiento de pagos, por muchísimas razones.

P.- ¿Cómo ve el futuro de la mediación?
R.- La mediación, en todos los ámbitos, está por desarrollarse, sobre todo en Aragón. Si nos comparamos con las Comunidades Autónomas limítrofes, por ejemplo, Cataluña y Comunidad Valenciana no solo han apostado por la mediación en la construcción, sino que, la Universidad Pompeu Fabra tiene un Máster de mediación en arquitectura. El Colegio de Arquitectos de Valencia también tiene formación específica para que los arquitectos puedan formarse en mediación y sean mediadores. A la par que se está formando, se está incentivando el que se resuelvan los conflictos en el sector de la construcción, no como hasta ahora por la vía judicial, sino dar la posibilidad a que ese conflicto se resuelva mediante el proceso de mediación y si finalmente no se llega a un acuerdo siempre cabe la vía judicial, esa nunca se va a perder.

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