Este “buzón” de la plaza del Pilar guarda secretos sobre la muerte de Goya que seguro que no conoces

Este monumento funerario de la plaza del Pilar está erigido en honor a Goya

No, no es un buzón de piedra. Seguro que muchas veces has pasado junto al monumento conmemorativo de Goya que hay en la plaza del Pilar y te has preguntado por qué hay algo similar a un buzón junto a él. La realidad es que es un cenotafio, esto es, un monumento funerario erigido en honor a una persona. Y esa persona es nada más ni nada menos que Goya. Este cenotafio esconde secretos sobre la muerte del pintor que seguro que no conoces, así que aquí te traemos seis curiosidades sobre el fallecimiento de Goya.

Tres enterramientos, dos cuerpos y una cabeza. Así se puede resumir la muerte de Goya y antes de que te asustes… ¡Sigue leyendo!

1. Goya falleció en 1828 en Burdeos y fue enterrado en el cementerio de dicha ciudad, concretamente en la cripta familiar de su amigo, Martín Miguel de Goicoechea.

2. Pasado un tiempo, el cónsul de España en Francia decidió traer el cuerpo de Goya a nuestro país y, al acceder a la cripta, se llevaron la sorpresa de que había dos cajas enterradas. Una era de zinc y otra de madera y, precisamente, el cuerpo que se encontraba en el interior de esta caja era el de Goya y faltaba la cabeza.

3. ¿Y dónde está la cabeza? Hay varias teorías al respecto. La primera es que la tumba pudo ser abierta y sustraído el cráneo. La segunda, y más probable, es que Goya, aún en vida, cediese su cráneo para estudios frenológicos.

Esta fue una corriente pseudocientífica presente durante el siglo XIX. Se pensaba que a través del estudio del tamaño y forma del cráneo se podía entender a una persona, conocer sus rasgos, sus taras psicológicas, el carácter de un individuo… Por lo tanto, lo más probable es que nada más se produjo el fallecimiento de Goya cortaron su cabeza para realizar dichos estudios.

Este cenotafio de piedra de forma cilíndrica fue un regalo de Burdeos a la ciudad de Zaragoza en 1928

4. La ubicación del cráneo a día de hoy es inexacta, pero existe una pista. Resulta que en el Museo Provincial de Zaragoza se encuentra una vanitas donde aparece pintado un cráneo. Esta pintura de Dionisio Fierros data de 1849 y se conoce como El cráneo de Goya. En el testamento de Fierros se certifica que él tenía en su estudio un cráneo que usaba para pintar. Este lo heredó su hijo médico que se lo llevó a Salamanca y en ese momento, a nivel documental, se pierde la pista de dicho cráneo. Las habladurías dicen que el cráneo explotó en un experimento.

5. Retomando el asunto de los cuerpos, finalmente trajeron a ambos (Goya y Goicochea) a España en 1899. En un primer momento descansaron en el Panteón de Hombres Ilustres del cementerio de San Isidro de Madrid hasta que en 1919 se decidió trasladarlos a la Ermita de San Antonio de la Florida. Ambos cuerpos se ubican bajo la cúpula al fresco que pintó Goya en 1798.

6. El monumento de piedra de forma cilíndrica fue un regalo de Burdeos a la ciudad de Zaragoza en 1928. Precisamente ese era el año en que se celebraba el centenario de la muerte del artista. En un primer momento, este elemento funerario se ubicó en el rincón de Goya situado en el Parque Grande y, posteriormente, se colocó en su emplazamiento actual en la Plaza del Pilar.

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