Tradime aplaude la liberalización de la AP-2, aunque recela del futuro pago por uso de las vías

El transporte cree que la medida es una solución a la seguridad en las carreteras

Esta pasada noche se han levantado las barreras de los peajes de la autopista que une Zaragoza y Tarragona. Los 215 kilómetros que transcurren desde Alfajarín a El Vendrell serán gratuitos. Esta vía será una alternativa gratuita para no circular por el único tramo sin desdoblar de la N-II entre Alfajarín y Fraga.

Más de 6.000 camiones circulan cada día por esa carretera nacional, por lo que ha sido una noticia esperada por el sector del transporte. El presidente de Tradime, José Antonio Moliner, ha señalado que se ha recibido muy bien por “ser una solución a la seguridad”, ya que es una vía con una elevada siniestralidad y “de haberse realizado antes se hubieran evitado muchas muertes”.

Cuando solo han transcurrido unas horas desde la liberalización de esta vía, las buenas noticias son que no se han producido cuellos de botella, ya que según le han transmitido algunos compañeros transportistas “a la altura de Pina el tráfico circula con normalidad, aunque también ha señalado que por Bujaraloz todavía se registran gran cantidad de vehículos pesados en la N-II, bien por la falta de información o por la necesidad de descansar”, ha indicado.

No obstante, Moliner ha apuntado que es una medida esperada, pero la tomamos “con cautela”, ya que “desconocemos cuánto va a durar esta gratuidad porque creemos que la intención del Gobierno es quitar las concesionarias para cobrar ellos por el uso de las vías”. En este sentido, ha señalado que “con la cantidad de dinero que deja el transporte en impuestos por los carburantes en las arcas del Estado se puede realizar perfectamente el mantenimiento de las carreteras”.

Por otra parte, al presidente de Tradime le preocupa “la falta de áreas de servicio que tendrá ahora la vía”. Así, ha subrayado que “no solo ha finalizado la concesión de Abertis, sino que también ha acabado la concesión de las gasolineras y hoy en día no sabemos qué va a ocurrir con ellas”. Moliner también ha mirado con recelo esta propuesta, ya que en otras comunidades ya prohíben al transporte circular por la nacional”.

Además, ha señalado que los transportistas “tenemos experiencia suficiente para que las administraciones nos pidan opinión a la hora de actuar” y nunca se nos pide. La falta de zonas de descanso es un problema “porque el tacógrafo marca las paradas que debemos hacer por lo que deberemos seguir utilizando la nacional para ello”. Por ejemplo, en Francia, ha indicado que “por ley cada 30 kilómetros debe haber servicios y cada 60 una zona de restauración”.

Finalmente, ha querido agradecer “el buen trato de las personas que estaban detrás de los servicios en esta vía” y le preocupa “la situación en la que se van a ver ahora”.

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