La mala fortuna se alía con la falta de gol y el Real Zaragoza cae derrotado ante el Cartagena (0-1)

Alberto Zapater volvió a la titularidad ante el Cartagena. Foto: Real Zaragoza/Tino Gil

Nueva derrota del Real Zaragoza, injusta una vez más. El conjunto maño tuvo ocasiones de todo tipo, con incontables llegadas y una tremenda falta de gol. Llegó el tanto rival de una carambola en contra y los blanquillos no remontaron. Se intentó de todas las formas posibles, pero finalmente, el Cartagena se llevó tres puntos de oro de La Romareda.

Caras nuevas en el Real Zaragoza, eso sí, muchas de manera obligada. Por fin volvía Cristian a la portería, con Lluís López acompañando a Jair. En bandas, Fran Gámez y Pep Chavarria. En el centro del campo, Eguaras se juntaba con Zapater en el doble pivote, con Bermejo y James como interiores. Arriba, Álvaro Giménez y Juanjo Narváez. Por parte del Cartagena, volvía Delmás a La Romareda. Destacaban también Bodiger, Rubén Castro o Álex Gallar.

Los primeros minutos tenían un claro color blanquillo. El conjunto maño desplegaba un juego muy directo, y aunque no se veían ocasiones realmente peligrosas, se percibían propuestas de juego y chispa. La banda de Bermejo y Fran Gámez era la más peligrosa, y Zapater ponía balones que se acercaban a la portería de Marc Martínez. A todo esto, una brutal entrada de Andújar le podría dejar lesionado de gravedad a Bermejo. Y Ais Reig, que siempre deja su sello cuando pita al Real Zaragoza, decidió que no había absolutamente nada.

Minuto 17 de juego y el conjunto de JIM seguía acercándose a la portería rival. Eguaras, James, internadas de Bermejo, centros peligrosos de Narváez… Pero el gol se resistía. Y en el 22, cabezazo del colombiano que Marc Martínez repelía cuando se cantaba en el municipal. Uno más tarde la tenía Bermejo en una contra. A continuación, poco antes de la media hora, Zapater lanzaba una falta que también obligaba a intervenir al arquero.

Tuvo una clara el conjunto efesé tras un malentendido entre Cristian y Eguaras, y casi lo aprovecha Álex Gallar y después Clavería. Y otra vez el extremo disparó de lejos para asustar algo a la hinchada que llenaba La Romareda. Para contrarrestar, en el minuto 41, Eguaras recibía de Fran Gámez pero el disparo lo atrapaba Marc Martínez. Poco más de una primera parte que finalizaba para dejar el desenlace en los segundos 45 minutos.

Segunda mitad

Muy cerca estuvo Jair de anotar el primer gol de la noche apenas había comenzado la segunda mitad. El luso remataba un centro de Narváez que se marchaba lamiendo la cepa del poste. Respondía Cayarga con un disparo lejano que atrapaba bien Cristian. La más clara era para Bermejo, que creía estar en fuera de juego equivocadamente, y disparaba sin ganas en la jugada que apuntaba a ser el 1-0.

Dos centros consecutivos de Fran Gámez rozaban otra vez el gol. Una detrás de otra del conjunto maño que se acercaba demasiado sin premio. A todo esto, un choque brutal entre Zapater y Tejera terminaba con el capitán zaragozano ensangrentado, pero podía volver. En el 62, pase de ensueño de Íñigo Eguaras para Fran Gámez, que ponía pase de la muerte a Narváez y la mandaba fuera.

Y en la jugada menos esperada, un balón que no parecía generar nada de peligro, golpeaba en Fran Gámez y se colaba para hacer el 0-1. Entraban Nano Mesa y Borja Sáinz para darle la vuelta. La frustración era palpable en La Romareda, porque había ocasiones no solo para empatar, sino para ganar. Borja Sáinz no lograba empujar a gol a falta de diez minutos del final. El problema de los maños es que se encontraban fundidos y desesperados.

Ayudaba también el colegiado, que permitía a los visitantes perder todo el tiempo que les apetecía a cada instante. Si se añade la falta de habilidad del cuarto árbitro con el tablón de los cambios, la locura era absoluta. Si el objetivo era jugar lo mínimo posible, el plan estaba saliendo a la perfección. A pesar de que se añadían nueve minutos, el conjunto maño había perdido todo el fuelle.

Terminaba así el encuentro para un Real Zaragoza que las había tenido de todos lo colores, de todas las formas, y que nunca supo aprovecharlas para hacer gol. Había demasiados nervios y mucho cansancio, y la combinación impedía siquiera hacer el empate. Toca reponerse una vez más y lograr la victoria ante el Alcorcón.

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