¿Turquía o la Luna? Ninguna de las dos, los Aguarales de Valpalmas una joya a una hora de Zaragoza

Imponentes y curiosas estructuras de arcilla provocadas por la erosión del agua hacen de los Aguarales de Valdemilaz un paisaje mágico que recorrer

Cualquiera que vea la foto que acompaña estas líneas podría pensar que se trata de un paisaje lunar o ese Valle de Göreme donde viven las hadas en la Capadocia turca, pero no. Este paisaje tan espectacular como inédito se encuentra a escasos kilómetros de Valpalmas, un municipio de las Cinco Villas a una hora de Zaragoza que se ha convertido en todo un reclamo turístico por esta joya geológica.

“Silente multitud estática, encantada/ fantásticas tangibles imágenes reales/ onírico tumulto de iconos verticales/ de abigarrado molde en turba uniformada. Estos primeros cuatro versos del poeta Félix Landa Otal nos dan la bienvenida a través de las palabras a los Aguarales de Valpalmas. Y la belleza de sus palabras no es para menos y es que imponentes y curiosas estructuras de arcilla provocadas por la erosión del agua hacen de los Aguarales de Valdemilaz un paisaje mágico que recorrer a través de la ruta marcada que tiene una duración de menos de una hora.

Antes de llegar a los Aguarales el visitante podrá experimentar la sensación de estar, literalmente, en medio de la nada, pero al llegar descubrirá un paisaje en el que las vistas desde lo alto son espectaculares y perderse entre las grandes estructuras de arcilla una sensación única.

Se puede disfrutar del paisaje tanto con una ruta interior como exterior

La historia cuenta que este barranco de grandes estalactitas se formaron durante más de 25 millones de años gracias a la lluvia y al “piping”, un proceso de erosión que combina la lluvia con lo arcilloso del terreno. Lo más interesante del lugar es que nunca es igual de un día para otro. Así, es un paisaje en constante cambio que depende de la inclinación del sol y de las sombras que se proyecten en esas grandes figuras se convierte en un lugar diferente a cada rato.

En los Aguarales se pueden hacer dos rutas diferentes. Una exterior para ver desde las alturas toda la morfología del paisaje y lo impresionantes que son las figuras a unos cuantos metros de altura gracias a un mirador en uno de los extremos del paraje y uno interior. Al interior se accede a través de unas escaleras y hay un recorrido marcado con carteles informativos. Rodeado por las grandes estalactitas, el visitante podrá sentirse en un auténtico paisaje lunar. Eso sí, hay que tener la vista bien fijada al suelo ya que hay hoyos en el suelo de tamaño considerable.

Cómo llegar y consejos

Para llegar a los Aguarales hay que tomar una corta pista de unos 2 km desde la carretera provincial ZP-1150 desde Valpalmas dirección Piedratajada. Esta se puede hacer en coche y también andando ya que está muy bien señalizada.

El acceso es libre y hay un aparcamiento gratuito a la entrada del recorrido, aunque no tiene mucha capacidad, así que se recomienda acudir cuanto antes. En cuanto a la visita, lo ideal es hacerla aquellos días que las temperaturas no sean muy elevadas debido a que todo el recorrido es al aire libre y hay escasa sombra. Es mejor evitar también los días con mucho cierzo —para evitar la polvareda— y, por supuesto, aquellos en los que llueve. Si se va en verano, lo mejor es llevar agua suficiente y protección solar. Además, como el paraje no tiene iluminación artificial hay que acudir cuando haya luz natural para apreciar toda su belleza.

Estas formas arcillosas son muy delicadas por lo que es muy importante no salirse del recorrido una vez dentro para evitar cualquier acto que pueda modificarlos. En el propio recorrido hay una mesa de picnic donde parar a hacer un descanso y sino siempre se puede ir a Valpalmas a recuperar fuerzas.

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