Otro clúster en la provincia de Teruel con nocturnidad y alevosía

Al calor del verano y durante el parón de las actividades administrativas sale publicado un nuevo proyecto de parques eólicos, fotovoltaicos y líneas de evacuación que impacta sobre toda la parte norte de la provincia de Teruel, aunque en realidad son dos y se llaman PEol 482 AC y Clúster Begues PFot-539 AC y se puede consultar toda la información sobre el mismo en www.paisajesteruel.org. El promotor es, una vez más, Forestalia.

Como en casi todos los proyectos hay cosas bastantes curiosas y la primera es la forma fragmentada y dispersa de presentarlo: en primer lugar se proyectan cinco centrales con siete subestaciones (SET) y una línea de alta tensión de más de 300 Km que discurre desde Calamocha hasta Begues (municipio ubicado en las inmediaciones de Barcelona capital); este último aspecto es muy llamativo, pues hasta el día de hoy la grandes líneas de intercomunicación estaban proyectadas y ejecutadas por Red Eléctrica (REE).

Unos días después se presentan 14 centrales eólicas, todas ellas conectadas a esta gran línea y las SET del proyecto anterior y se citan otras dos centrales eólicas, que en su momento serán presentadas. Es una forma de dificultar cualquier tipo de alegaciones y estudio del proyecto, ya que cada proyecto tiene más de 1.500 folios y los estudios de Impacto Ambiental(EIA) se hacen por bloques, una forma de presentación que no tiene ninguna justificación. Esto se llama enmarañar la propuesta y poner palos en las ruedas a quienes quieran ponerse a analizar el proyecto.

Otra cosa curiosa es que la línea proyectada atraviesa una de las zonas más despobladas de la provincia de Teruel y desemboca en la parte más poblada de España. Una vez más, la España Vaciada se convierte en productora para que otros puedan abastecerse, lo cual no nos parece ni mal ni bien, simplemente resulta llamativo. Seguro que alguien dice que la gran ventaja es que esos espacios productores recibirán los grandes beneficios de la instalación de las centrales y, aunque se queden desiertos, serán los espacios más ricos del planeta, cosa que tampoco es verdad, pues el dinero recibido supone un 3 o 4 por cien de la riqueza que generan estos proyectos.

Las centrales eólicas van situadas entre Calamocha e Híjar, esto resulta llamativo porque no hay muchas más cuando se entra en Cataluña, comunidad que ha declarado una moratoria para estudiar y diseñar dónde quieren instalar estas centrales y que no tenga afecciones a su paisaje y biodiversidad. “Para producir ya tenemos a los de Teruel, a quienes no les importará perder sus paisajes y su biodiversidad, pues ya son pocos y tienen mucho espacio libre”, parecen pensar las empresas que diseñan estos proyectos.

No se trata de enfrentar territorios sino de hablar de generación distribuida y producir cerca de donde se consume para ser mucho más eficientes y democratizar la producción.

Otra paradoja que se suma a las ya enumeradas es que en Begues, el municipio catalán que da nombre al Clúster, prosperó recientemente una moción para promover la adhesión del Ayuntamiento a la Asociación de Municipios y Entidades para la Energía pública (AMEP) . El objetivo de la adhesión es ” poder desarrollar acciones para impulsar una transición a un modelo energético justo, democrático y sostenible “, y ha iniciado un plan de autoconsumo energético en los equipamientos públicos del municipio.

Mientras tanto en Teruel, tras este segundo Clúster se está anunciando un tercero e incluso varios más, y desde esta Plataforma nos preguntamos qué lugar de esta provincia quedará libre de espacios industriales; con tanta riqueza e ingresos no sabremos qué hacer, así que no será necesaria ni la PAC, ni el FITE, ni el Miner, ni los Leader, ni …, pues los cuantiosos ingresos que afectarán a la mayoría de los municipios van a dar paso a una provincia llena de gente y con las mejores infraestructuras de Europa, superiores a las de los países nórdicos y con prestaciones sociales universales.

Tras despertar de este sueño es posible que nada de esto veamos, sino una provincia llena de áreas industriales y con mucha menos gente y biodiversidad. No es cuestión de apostar a ver qué sale, sino de planificar y ordenar el territorio, tal como esta Plataforma lleva insistiendo desde hace más de un año.

La gran paradoja es que quienes se oponían a cualquier acción contra el cambio climático ahora se presentan como redentores con todos estos proyectos y quienes llevamos muchos años alertando de lo que venía parece que renegamos ante un cambio de modelo y queremos seguir hacia el precipicio del cambio de temperaturas global. Nada más lejano a la realidad, quienes nos oponemos a estos macroproyectos creemos que el cambio ha de ser desde la ciudadanía, con autoconsumo y comunidades energéticas, dejando de lado planteamientos especulativos y destructores del medio.

Vamos a construir entre todos y no destruir por generar unos pocos euros que mañana no valdrán nada.

Plataforma a favor de los paisajes de Teruel

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