Jorge Garris Mozota / Geopolítico e Historiador

Burkas de colores

Jorge Garris

Otra vez los talibanes se harán con el control de Afganistán; de nuevo volverá a formar parte del paisaje las ejecuciones en la calle de aquellos que son considerados impíos, de hecho, ya han asesinado a mujeres tras ser humilladas por no llevar el burka, la vestimenta preferida de los talibanes y de uso común en Afganistán y Pakistán.

Cuando transitábamos por las calles de Kabul hace años, todas las mujeres vestían con burka de diferentes colores, pues cada uno indica el estado civil de la portadora. Los coches, tipo ranchera o no, solían transportarlas en el maletero o en el espacio de la luna trasera del coche, donde encorvadas cuales practicantes de yoga aguantaban las temperaturas cercanas a los cincuenta grados.

Las que eran viudas o desechadas solían estar de rodillas en plena carretera o calzada con la mano extendida pidiendo limosna, y claro, de vez en cuando alguna era atropellada por algún vehículo que la dejaba agonizando en el sitio. Pero el burka hace gracia a algunos o no les molesta, incluso lo intentaron poner de moda hace unos años mediante desfiles de modelos, porque los “occidentales” somos así, nos gusta el happy happy. Todo lo exótico debe ser respetado, aunque no tengamos una explicación para ello. Es imposible olvidar las miradas de niños, mujeres y hombres afganos que agarrados de los brazos imploraban que les dieran la libertad.

Afganistán ha sido un país intratable e incontrolable desde siglos. Parte de la ruta de la seda lo fue más tarde de la ruta del opio y allí acudieron varios países con el objetivo de controlar la misma, al menos en la parte que pudieran. En todo este juego los talibanes jugaron un papel esencial, alimentados y potenciados por los EEUU en su lucha contra la URSS que había invadido Afganistán buscando una salida al mar e instaurando un régimen afgano comunista, dentro de su estrategia de crear un “cinturón verde” antisoviético, más tarde se volvió contra ellos, o tal vez actuaban siguiendo guiones secretos.

Desde los atentados del 11- S en Nueva York y la posterior invasión de Afganistán, tanto la OTAN como los EEUU han gastado ingentes sumas de dinero y han padecido pérdidas humanas y materiales de entre sus ejércitos, con lo que en septiembre de 2021 estaban previstas muchas retiradas de las zonas de operaciones del país.

Y así hemos llegado a las esperpénticas imágenes de afganos agolpados en el aeropuerto de Kabul, subiéndose algunos en su desesperación en aviones para luego morir cayendo desde el aire en escenas propias de películas de cine. El presidente de la República islámica de Afganistán, Ashraf Ghani Ahmadzai, hizo lo propio huyendo del país en plena crisis, al parecer, cargado de dinero… lo típico en estos casos.

Y de nuevo otro foco caliente en el mundo, que no nos engañemos, puede servir a determinados intereses de algunos grupos, ya se verá. Por lo pronto, y por si alguien se empeña en no oír, aturdido por el frescor del aire acondicionado de su salón, el nuevo poder talibán ha expresado claramente que sus intenciones son la propagación del Islam y de la Sharia por todo el mundo, se han venido arriba como se suele decir coloquialmente, pero pensemos en lo que está ocurriendo en la propia UE y otras partes del mundo, pensemos un poco, en el confort del hogar.

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