Eduardo Romero / Empresario

Vértigo y pánico por el Real Zaragoza

Eduardo Romero

Hace ya más de tres meses que la COPE y Aragón TV anunciaron que se había alcanzado un acuerdo con un fondo inversor internacional para cerrar la venta del Real Zaragoza, cuando se certificara la permanencia en la Liga Smartbank. En ese momento todos deseamos que acabara la liga ya, para tratar de ver un horizonte nuevo para nuestro equipo.

Después salieron otros posibles compradores, parece que unos de la mano del consejero Yarza y otros de Alierta, aunque parece ser que estos últimos tenían pocas opciones porque la cosa estaba ya prácticamente cerrada con la sociedad Spain Football Capital, sociedad formada por el abogado Kiko Domínguez y los hermanos Álvarez del Campo.

Según declaró el propio Alierta, el acuerdo estaba prácticamente cerrado, para finales de junio o principios de julio, después de que un día antes la ambas partes limaran las últimas diferencias, lógicas en una operación de esa envergadura.

Hemos comenzado ya la temporada 2021/2022 y seguimos con demoras, retrasos y más retrasos, silencios y más silencios, cuando en su propio periódico de cabecera han dado primicias e informaciones detalladas de la operación. Será que no son tan pequeñas las diferencias que había que limar y que son más grandes de lo que los compradores podían asumir. Esta directiva siempre ha hablado de una gran gestión económica, aunque en anteriores Tribunas ya comenté que hay casi 70 millones de euros en el activo que cualquier auditor lo podría considerar como quiebra técnica, pues son derechos de participación en la Liga e impuestos diferidos para que se pudieran compensar en el futuro si hubiera beneficios. ¿Será esta alguna de las diferencias que había que limar?

Es tan sencillo como encargar una Due diligence o una Auditoría y cerrar el asunto definitivamente, sí o no. Esto no se puede demorar más, el equipo está sin rumbo, haciendo el ridículo en ”la campaña” de abonados y en el campo. La dirección deportiva y el entrenador tratando de animar al aficionado haciendo declaraciones “habrá un equipo competitivo” o, como dice J.I.M., “estoy tranquilo por la marca Zaragoza cuando vas al mercado”, y “cuando hablas del Real Zaragoza, a igualdad de condiciones, el jugador quiere venir aquí”. Sí, ya vimos el dardo envenenado que envió Mathieu Peybernes, que después de casi comprometerse con el Real Zaragoza al final de la pasada temporada, este año ha firmado por el Málaga y además desmintiendo a los dirigentes zaragocistas que decían que había sido por dinero, cuando él ha sido categórico y ha dicho que el proyecto no le convencía, y relatando una frase en francés que dice «las mentiras suben en el ascensor, la verdad por la escalera». Sé lo que ha pasado realmente. Si el Zaragoza hubiese hecho las cosas bien sería otro tema. La prioridad cuando se acaba la temporada se la di al Zaragoza, explicó el francés.

El pasado viernes 13 de agosto comenzamos la liga contra el Ibiza, pudimos ver cómo se desarma al Zaragoza en ataque y que es incapaz de crear ocasiones, además, es imposible marcar cuando no se tira a puerta en todo el partido, ni una sola vez. Ni creamos ocasiones, ni llegamos, ni marcamos, es más de lo mismo del año pasado, sinceramente la situación produce mucho vértigo.

Pero qué podemos decir de Torrecilla y de J.I.M., pues que bastante hacen con aguantar lo que están aguantando, y la verdad es que no sé cómo siguen, lo primero siempre es la dignidad… Hay detrás de todo esto unos aficionados, abonados, zaragocistas, aragoneses que aman y quieren a estos colores y no se les puede faltar al respeto y hay que ser honestos siempre con ellos.

Ahora la compraventa ha dejado de ser lo importante; es más, personalmente creo que no se producirá. No se puede despreciar al aficionado, por muy dueños que sean del equipo. Este año ya ni siquiera alguien del Consejo de Administración (que no sea el que fuera empleado del Grupo Heraldo, Lapetra), han ido a la recepción del Ayuntamiento de Zaragoza, ni a la Ofrenda de Flores de nuestra Virgen del Pilar… Y sigue diciendo el Sr. Lapetra que sólo faltan los fondos y la firma… Tendrán vergüenza estos señores…

Sufrimos mucho con Agapito Iglesias, estamos ahora en una situación muy parecida, cercanos a la desaparición si no se resuelve la incógnita rápidamente y además produce pánico la situación que se ha anunciado en la emblemática estación de esquí de Candanchú, casi centenaria, cuando los accionistas son prácticamente las mismas familias que los del Consejo de Administración del Real Zaragoza.

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