Luis Iribarren Betés / Licenciado en Derecho

Lorenzo, de verde pizza

Luis Iribarren

La conexión histórica de Huesca es con Valencia, Nápoles y Florencia. La conexión más evidente de Zaragoza sería con Burdeos vía Goya o con Tolosa la francesa por urbanismo. Teruel tiene su propio parentesco mudéjar con Toledo.

Es el segundo día de San Lorenzo de la nueva normalidad sin dance pero con ramo de albahacas. Yo llevo mi camiseta verde del exilio, porto cosas de ese color desde pre Laurentis al entierro de mi sardina.

Huesca e Italia, Aragón e Italia. Historia de un no risorgimento pasando por Valencia, la ciudad peninsular con más conexión y desarrollo renacentistas.

El diminutivo napolitano Enzo es el común de la ciudad aunque oren a Maradona y San Genaro, por este orden.

Los nombres Lorenzo y Cosme los portaron generación tras generación los ilustres componentes, Papas incluidos, del linaje florentino mediceo.

En Valencia murió en martirio Vicente de Huesca, el de la fiesta de invierno, quedando como legado en tantos nombres comunes y propios en forma de Vicens de la ciudad.

Es sabido que la pizza más sencilla y fundamental es la que porta los colores de la bandera de Italia. Son en blanco, verde y rojo los sacramentos de su base. Tomate, mozzarella y albahaca laurentina para la elaboración más popular pero también suntuosa salida de la aragonesa Napoli. Creada, eso sí, para honrar a una reina turinesa y no borbona ni aragonesa.

Laurentius, Lorién en la intimidad, pudo nacer en el Casco Viejo de la Osca de la Universidad Sertoriana o en la citada Valencia –lo que está certificado es que oscenses fueron sus padres-. Era la ciudad tarraconense del norte, Aragón quedaba como nombre de río, una Salamanca universitaria, refundada sobre castro como base para explotar la riqueza ganadera y forestal del Pirineo.

En ella se educaron –o se les domaba- los vástagos de las élites de las tribus celtíberas destinados a recibir la nacionalidad romana. Y aspirar, incluso, si eran de origen tartésico a ser emperadores. En la Edad Media fue la única universidad previa a la fundación por Cerbuna de la de Zaragoza y fuente con Híjar de adquisición de conocimientos médicos y talmúdicos en su importantísima judería.

Por el tiempo de Lorenzo, al que celebrar con una parrillada de costillas cerca de una fuente en que dejar refrescar una sandía, hacía ya dos siglos que había dejado en el pensamiento romano su impronta Marco Valerio Marcial de Bilbilis, poeta cortesano pero puntiagudo. Un tipo sin hongos por el cierzo.

El santo oscense del grill está más cerca de Constantino, ese que perpetuó un imperio espiritual luego güelfo con sede en Roma. Una vez convenientemente convertidos ciertos bárbaros del norte. Que nada cambie para que todo lo haga, como dijo el Príncipe Salina en el Gatopardo.

Hoy es el día de Huesca con ese parentesco italiano, tan almogávar de Corona aragonesa. Por segundo año, se celebrará solamente almorzando y con helau de albahaca.

A la búsqueda de ese Santo Grial que será la recuperación del chupinazo el año que viene. El copón que vino a Huesca por guardarlo y enviarlo a Osca el diácono Lorenzo que terminaría en San Juan de la Peña más tarde, con el avance árabe.

Charangas y peñas volverán a su plaza de toros con una programación sideral propia del agujero de que solo en Huesca se celebre a don Enzo, esa que atrae tanto personal de Dax y resto de Bearn.

Las mozas irán por agua a la fuente del ibón.

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