El 28,6% de los trabajadores de Aragón podrían teletrabajar en los próximos años

A nivel autonómico, en todas las comunidades la estimación del porcentaje de ocupados que podría teletrabajar es también superior a la última tasa registrada en el primer trimestre del año

En los próximos años el 28,% de los trabajadores de Aragón podría teletrabajar, según el Informe teletrabajo en España elaborado por el centro de estudios de Randstad. Este estudio analiza la situación del teletrabajo en nuestro país, analiza sus consecuencias y prevé su comportamiento en el futuro. Así, Randstad Research prevé que el teletrabajo continuará creciendo más allá de la pandemia, impulsado por la digitalización y sus ventajas para la sociedad, permitiendo que el 30,6% de los ocupados españoles puedan trabajar de este modo en los próximos años. Este porcentaje casi duplica la última tasa de teletrabajo disponible (16,6%), lo que muestra el amplio margen de crecimiento que esta tecnología aún tiene por delante.

A nivel autonómico, en todas las comunidades la estimación del porcentaje de ocupados que podría teletrabajar es también superior a la última tasa registrada en el primer trimestre del año. Esto apunta a una potencial revolución en el mundo del empleo, tanto en España como en muchos países.

En concreto, las estimaciones elaboradas por Randstad Research marcan las tasas de teletrabajo más altas en la Comunidad de Madrid (35,9%), País Vasco (34,2%) y Cataluña (33,5%). Esto podría estar relacionado con el tamaño de las concentraciones urbanas, que generaría un incentivo mayor a adoptar el teletrabajo debido a los superiores ahorros potenciales en tiempo y gasto de transporte.

Teletrabajo por sectores

En lo que se refiere a sectores, Randstad Research encuentra grandes diferencias entre los porcentajes de teletrabajo que tendrán unas u otras actividades en nuestro país. Unas diferencias motivadas por factores como la necesidad de contacto físico entre proveedor y cliente para la provisión de servicios, o a la existencia de actividades físicas como el manejo de maquinaria.

En concreto, los sectores que más teletrabajarán serán los de información y comunicaciones (67,3%), actividades inmobiliarias (64,2%), educación (61,1%) actividades financieras y seguros (61%) y actividades profesionales, científicas y técnicas (59,9%).

Ya con porcentajes más moderados se encuentran los sectores de transporte y almacenamiento (45,1%), suministros de energía (43,5%), actividades artísticas y recreativas (40,7%), administración pública (34,3%) y comercio (32,8%).

Por debajo de la media de sectores (30,6%), se encuentran las actividades de suministro de agua y gestión de residuos (30%), industria manufacturera (21,6%), actividades administrativas y de servicios auxiliares (19%), sector sanitario (16,7%), hostelería (13,5%), construcción (12,9%), empleados del hogar (9,3%) y sector primario (8,2%).

Retos a los que se enfrenta el teletrabajo

El informe de Randstad Research concluye alertando sobre una serie de retos a los que se tiene que enfrentar el teletrabajo si se quiere convertir no solo en un modelo alternativo al trabajo presencial, sino ser el dinamizador de todo un proceso de transformación de la sociedad. Aunque, eso sí, aún desconocemos su alcance en el medio y largo plazo tras la superación de la pandemia, ya que, en la actualidad, los datos de teletrabajo tanto real como potencial, muestran que se trata de un fenómeno masivo pero concentrado en trabajadores con determinado perfil: nivel educativo alto, de determinados sectores de actividad y ocupaciones.

Por un lado, este análisis señala la necesidad de impulsar medidas para lograr establecer barreras entre el tiempo de trabajo y el tiempo personal. Medidas relacionadas con nuevos hábitos de organización para los empleados, una cultura corporativa que respete el tiempo personal y la adaptación de las viviendas.

El estudio de Randstad Research también revela que el potencial efecto del fenómeno del teletrabajo en la políticas de transformación urbana y regional, tanto para readaptar zonas que puedan perder población o actividad, como zonas que puedan experimentar crecimientos de población, necesitando nuevos servicios, favoreciendo una evolución y crecimiento equilibrado de las diferentes zonas urbanas y rurales en línea con los cambios tecnológicos.

También sería necesario impulsar políticas que favorezcan la creación de empleo y la mejora de la empleabilidad de personas que se hayan visto dañadas por la crisis y por el auge del teletrabajo y que además no puedan teletrabajar. Esto implica entre otras cosas reforzar las competencias digitales y ofrecer formación en línea a las demandas del mercado de trabajo.

Por último, Randstad Research señala la importancia de apoyar a los trabajadores con más dificultades en la transición al teletrabajo y de adaptarse a la heterogeneidad existente a nivel de empleos y personas, apostando por soluciones flexibles que maximicen el rendimiento y el bienestar.

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