La Dirección General de Patrimonio emite una propuesta para apoyar la jota en la Unesco

La jota constituye una forma de expresión artística y una celebración festiva que se ha convertido, especialmente en Aragón, en seña de identidad

El Consejo de Gobierno ha tomado conocimiento en su reunión de este jueves de la propuesta de candidatura de la jota para su inscripción en la lista representativa de patrimonio cultural inmaterial de la Unesco.

En lo que se refiere a las relaciones con el organismo internacional Unesco, el reparto competencial establecido por la Constitución Española atribuye al Estado la competencia exclusiva en materia de relaciones internacionales.

Por ello, desde la Dirección General de Patrimonio Cultural se ha emitido, con fecha 20 de julio de 2021, una propuesta de candidatura en la que se recogen las cualidades y valores singulares de la jota, que se ajustan a los recogidos en la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de 2003.

Esta propuesta de candidatura va a ser remitida al Ministerio de Cultura y Deporte por el Departamento de Educación, Cultura y Deporte, en representación de la Comunidad Autónoma de Aragón, para su valoración técnica por el Grupo I de Patrimonio Mundial y, en su caso, su posterior remisión para su aprobación por el Consejo Nacional de Patrimonio. La aprobación por parte de este órgano supondría la presentación por parte de la Gobierno de España de la candidatura ante el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco.

La Comunidad declaró la jota aragonesa Bien de Interés Cultural Inmaterial mediante el Decreto 124/2013, de 9 de julio. Se trata, por tanto, de un bien cultural incluido en la máxima categoría de protección de las reguladas por ley.

La inscripción de la jota en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial posibilitará que sucesivas generaciones se interesen por el conocimiento del patrimonio inmaterial, en particular el relativo a la música, danza y canto; potenciará y estrechará las relaciones y el conocimiento mutuo entre sus comunidades portadoras en el ámbito internacional, que se extienden desde Aragón hasta Latinoamérica y Filipinas, y fomentará que las generaciones de jóvenes sean conscientes del valor del patrimonio cultural.

Entre las motivaciones enviadas por Aragón se destaca que la jota, tanto en su dimensión popular como escénica, ha formado y forma parte del imaginario colectivo e individual de Aragón y de otras comunidades, actuando como elemento de cohesión social y territorial. Además, se señala que los principales portadores son los propios intérpretes, desde niños hasta ancianos, en el medio rural o en el urbano. Se trata de personas que se agrupan en torno a escuelas y asociaciones sin fines de lucro, organizaciones que contribuyen asimismo a la transmisión y vitalidad de la jota. Los maestros y maestras de canto, baile y rondalla –se explica en el texto- juegan un importante papel tanto en el mantenimiento de la tradición como en el cultivo y evolución de los diferentes estilos interpretativos.

Además, el aprendizaje de la jota se realiza en buena medida a través de escuelas y asociaciones que comenzaron a surgir a finales del siglo XIX y principios del XX y se han ido extendiendo hasta nuestros días por toda la geografía aragonesa y por parte de la española y latinoamericana. Los alumnos son en su mayoría niños y jóvenes.

La jota constituye así una forma de expresión artística y una celebración festiva que se ha convertido, especialmente en Aragón, en seña de identidad de la propia Comunidad. Los valores estéticos e identitarios compartidos han consolidado fuertes vínculos sociales entre los aficionados, sean intérpretes o espectadores.

Por todos estos motivos se concluye la proposición de la jota como candidatura a la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial por sus valores acordes con los criterios de la convención para la salvaguarda del patrimonio Inmaterial de 2003 y el Plan Nacional del Patrimonio Inmaterial: transmisión a las generaciones venideras, identificación de las comunidades, apoyos múltiples desde sectores particulares, institucionales y políticos, evolución continua y adaptación a los tiempos presentes como síntoma de creatividad permanente.

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