Agentes de cuatro patas en misiones de rastreo vital

El trabajo de estos animales es determinante a la hora de buscar a un desaparecido

Dicen que los perros son el mejor amigo del hombre. Y también, muchas veces, su salvación. De eso se encarga la Unidad Cinológica de la Guardia Civil, buscar personas que han desaparecido en cualquier circunstancia. Una labor que sin la ayuda de estos canes se complicaría. Su jefe de grupo, Antonio del Puerto Rosa, trabaja día a día para entrenar a estos animales en esta costosa labor.

“Es una relación con mucho vínculo. Tiene que haber unión con el guía, si el perro está bien quiere agradarte y quiere trabajar mejor”, afirma el jefe de la unidad. Tan fuerte es el vínculo que existe entre este agente y sus compañeros animales, que conviven juntos en la misma casa. Y a la hora de trabajo queda probado. Estos animales poseen una eficacia tan demostrada que son pocas las circunstancias en que estos perros no encuentran a la persona desaparecida.

Uno de estos animales descubrió el cadáver de una mujer de 65 años desaparecida en Calatorao (Zaragoza) el pasado mes de junio

El día a día de estos perros consiste en crear simulacros en los que se establece un juego en el que el can debe buscar a una persona que está tumbada. Esta “caza” jugaría con los instintos naturales de estos animales y gracias a su privilegiado olfato rastrearía lo que sería su presa, en este caso una persona tirada en el suelo. Una vez que encuentran a la persona, el perro avisa al guía ladrando.

Uno de estos animales descubrió el cadáver de una mujer de 65 años desaparecida en Calatorao (Zaragoza) el pasado mes de junio. Su olfato fue decisivo para encontrar a esta mujer que había caído en una cantera cerca de su domicilio.

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