El estado de bienestar en Huesca

A uno se le ocurre pensar que la mala gestión de la Atención Primaria en Huesca forme parte de una estrategia para que, como en Madrid, nos echemos en brazos de la Sanidad privada y nuestros gobernantes vean justificada su cesión a la empresa privada.

Y es que toda la gente (fácil unas 20 personas) que hacía cola en la puerta del CS Pirineos de Huesca daba la razón a quien así se quejaba: quién más quién menos llevaba esperando cosa de 20 minutos a que le dieran unas recetas, a que le extendieran un parte de baja, a tramitar un volante para especialidades, a pedir cita con el médico de familia… Operaciones que debía acometer un personal de atención al paciente desbordado por el cúmulo de visitas, pues la línea telefónica parece estar siempre colapsada –salvo que uno acuda el consabido número de pago 902 donde tal vez sí le cojan el teléfono.

Pero ante este anómalo funcionamiento (atenciones presencial y telefónica colapsadas) que el Salud lleva arrastrando desde, como mínimo, el inicio de la pandemia, ¿qué hace para solucionarlo? ¿Contratar a más personal en ventanilla? De tres puestos solo dos suelen estar ocupados cuando no solo uno. ¿Mejorar la capacidad de respuesta telefónica? El número del CS Pirineos sigue sin ser operativo ya que parece imposible ser atendido por esa vía. ¿Facilitar la tramitación online? Muchos de los trámites, como los descritos más arriba, siguen siendo obligatoriamente presenciales. ¿Contratar nuevos médicos y enfermeros cuando los de plantilla cogen vacaciones? Parece que los médicos ausentes no son sustituidos y sus citas son trasladadas a los presentes con las consabidas sobrecarga de trabajo y reducción del tiempo de atención a cada paciente.

Entonces…, ¿qué hacemos? –exclamó un miembro de la fila–, ¿quejarnos sin más y acumular cabreo? –Y otro contestó: ¡Más vale no votarles en las próximas elecciones! –A lo que otro espetó: ¿Y dejarlo en manos del PP y su afán privatizador?

Es difícil saber en qué invierten nuestras Administraciones la parte de sus presupuestos que, si fuera destinada a Sanidad, mejoraría el funcionamiento y la gestión de la Atención Primaria. Ahora bien, en esta tierra nuestra volcada en la explotación turística del territorio no hay municipio, comarca ni provincia que no cuente con su festival cultural gratuito.

¿En eso consiste nuestro Estado del bienestar, en que todo el mundo pueda ir a un concierto aunque luego deba afrontar larguísimas listas de espera para tratar sus dolencias y enfermedades?

Dame pan (y circo) y dime tonto…

Francisco Domínguez

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