La nueva Filosofía y Letras podría retomar su actividad en septiembre de 2022

El proyecto presenta unas instalaciones de aprovechamiento geotérmico para atemperar la entrada del aire | Foto: Laura Trives

Universitarios de los grados de Historia o Filología entre otros muchos están cada vez más cerca de volver a pisar los pasillos de la nueva Facultad de Filosofía y Letras, dado que este edificio podría recuperar su actividad para el curso escolar 2022-2023. Así lo ha anunciado esta jueves el rector de la Universidad de Zaragoza, José Antonio Mayoral, durante una visita al edificio que empezó sus obras en 2019.

El proyecto, que continúa a buen ritmo, ha querido mantener la esencia universitaria de la antigua facultad, pero también tiene muy presente una mejora en cuanto a sostenibilidad. En este sentido, se trata de un proyecto complejo, ya que comprende tres grandes intervenciones: la rehabilitación del edificio de Filosofía y Letras, la demolición de Filología y su sustitución por un inmueble de nueva construcción eficiente energética y medioambientalmente y la urbanización del entorno.

“Este edificio es la muestra de lo que debe tiene que ser la universidad del futuro. Tiene que ser el paradigma de una universidad sostenible, accesible, saludable, que permita espacios confortables, que se comprometa con el cambio climático. Yo creo que esta es la joya de la corona y el ejemplo de lo que tiene que ser la universidad del futuro”, ha reconocido la consejera de Ciencia y Universidad, Maru Díaz.

El proyecto constructivo tiene muy presentes dos aspectos. El primero es representar la esencia universitaria y el segundo, que el propio edificio sirva de banco de pruebas, de laboratorio de investigación en la edificación. Hay que recordar que una de las señas del edificio es la apuesta por el consumo energético casi nulo y por la optimización de recursos naturales.

El nuevo edificio podría servir además como ejemplo para la renovación de otras facultades en el campus. Foto: Laura Trives

De igual forma, el proyecto presenta unas instalaciones de aprovechamiento geotérmico para atemperar la entrada del aire para una ventilación eficaz en el actual y nuevo contexto sanitario. En concreto, consiste en hacer pasar un caudal de aire del exterior a través de unos tubos enterrados en los que el aire de entrada intercambia calor con el terreno antes de introducirlo en el edificio. A partir de dos metros de profundidad la temperatura del terreno empieza a ser muy estable a lo largo del año. Se trata de atemperar el aire de entrada enfriándose en verano y calentándose en invierno de forma natural.

El nuevo edificio podría servir además como ejemplo para la renovación de otras facultades en el campus. “Aparte de ser un referente, ya es un edificio de investigación estudiando cómo va a ser el aspecto climático de este edificio y esperemos que en el futuro se puedan seguir desarrollando este tipo de ideas”, ha explicado Mayoral.

Una agencia externa revisará los edificios para decidir si cumplen con la calificación de Muy Bueno de acreditación de Breeam europea, que junto a americana LIED es la más conocida en el mundo y se obtiene tras puntuar la gestión, salud y bienestar, energía, transporte y movilidad, agua, materiales, residuos, uso del suelo y ecología, contaminación e innovación de la intervención. El número de edificios públicos acreditados en la actualidad es todavía muy escaso.

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