La nueva vacuna aragonesa contra la tuberculosis comenzará sus ensayos clínicos en 2022

La Universidad de Zaragoza lleva 25 años desarrollando una vacuna más eficaz que la anterior.

Hace ya un siglo que se inoculó la primera vacuna contra la tuberculosis a un bebé en el Hospital de Charité de París, la BCG (Mycrobacterium bovis, bacilo de Calmette-Guérin). Tras 25 años de investigación, el equipo de la Universidad de Zaragoza, liderado por catedrático Carlos Martín, ha conseguido desarrollar una vacuna más eficaz que comenzará los ensayos de eficacia a principios de 2022. La principal preocupación del equipo es conseguir una vacuna que sea eficaz y asequible para los países en vías de desarrollo que más lo necesitan.

La tuberculosis es la enfermedad infecciosa que más vidas se ha cobrado a lo largo de la historia y, a día de hoy, todavía mueren 1,4 millones de personas al año una cifra comparable a las del Covid-19. Sólo en el siglo XX se llevó 100 millones de vidas humanas. Sin embargo, es una enfermedad invisibilizada porque la mayoría de los afectados son de países en vías de desarrollo. Con el aniversario de la primera inyección con BCG, el foco ha vuelto a la enfermedad.

La vacuna del equipo aragonés se caracteriza por ser más eficaz contra las formas respiratorias de la enfermedad y es una opción sólida para sustituir a la BCG. La vicerrectora de Política Científica, Rosa Bolea, ha destacado que “es la única vacuna contra la tuberculosis, en ensayos clínicos, basada en una forma genéticamente modificada de un patógeno aislado de humanos” y que comenzó su andadura hace 25 años en el laboratorio de la Universidad. Por su parte, la vicerrectora de Transferencia e Innovación Tecnológica, Gloria Cuenca, ha incidido en la importancia de la vacuna para las formas respiratorias de la tuberculosis. “Es una enfermedad que tiene una presentación respiratoria muy importante y a través de esa presentación respiratoria se contagia mucho más”.

El catedrático Carlos Martín, ha destacado que la BCG no se quedará obsoleta, sino mantendrá su utilidad puesto que se han descubierto efectos inespecíficos muy relevantes. Actualmente, la vacuna original se usa para el tratamiento del cáncer de vejiga y disminuye la mortalidad en los bebés porque protege contra otras infecciones respiratorias como la neumonía por neumococo. Sin embargo, si Mtbvac puede demostrar una eficacia significativamente mayor que BGC en recién nacidos en los ensayos de eficacia de fase 3 en entornos endémicos de tuberculosos, podría reemplazar a la BCG.

Se espera que Mtbvac otorgue, de manera segura, una protección más específica y duradera contra las formas respiratorias de la enfermedad. En 2022 iniciará los ensayos de eficacia en fase 3 en recién nacidos en regiones endémicas de tuberculosis en África subsahariana.

Una investigación aragonesa

Mtbvac ha sido diseñada y construida por investigadores de la Universidad de Zaragoza en colaboración con el instituto Pasteur. Además, el equipo ha encontrado un socio industrial en la biofarmacéutica española Biofabri, fabricante de vacunas perteneciente al grupo Zendal, que además es responsable del desarrollo industrial y clínico de Mtbvac. También han colaborado estrechamente con la iniciativa europea sin ánimo de lucro TuBerculosis Vaccine Initiative (TBVI). Carlos Martín ha querido agradecer a el apoyo de las instituciones públicas a la investigación, puesto que “Mtbvac es una vacuna en la que las grandes farmacéuticas no están interesadas”. “Hemos llegado a este punto gracias a una colaboración institucional esencial”.

El estudio de la Universidad de Zaragoza, está basado en un aislado clínico de Mycobacterium tuberculosis, racionalmente atenuado por ingeniería genética. La vacuna Mtbvac ha seguido los principios de Pasteur y la BCG les ha servido como “patrón de oro” de referencia. De esta forma han conseguido establecer la seguridad y eficacia protectora en un gran número de estudios preclínicos en modelos animales y, actualmente, en ensayos clínicos en humanos.

La BCG bacilo de Calmette-Guerin, es una bacteria viva atenuada que se derivó de una cepa de Mycobacterium bovis pero no de Microbacterium tuberculosis. El equipo de Carlos Martín, está comparando las dos vacunas con “todos los antígenos que tiene tuberculosis y que faltan en BCG para ver los efectos no específicos”. También tienen proyectos de transferencia en colaboración con Biofabri para hacer ensayos de Mtbvac para cáncer de vejiga y sus efectos sobre las alergias, aunque lo que buscan principalmente es que funcione para tuberculosis.

Ensayos clínicos

A principios de este año se publicó, en el modelo de macaco, que una vacuna intradérmica protege contra los aerosoles de tuberculosis en el macaco. Estos resultados son prometedores ya que las señales inmunológicas de los animales son muy parecidas a los ensayos clínicos. Martín ha destacado que “una gran farmacéutica que desarrollase una vacuna no volvería a los animales una vez ha pasado a los ensayos clínicos, pero es importante este paso porque así se puede convencer a las agencias sin ánimos de lucro a apoyar los desarrollos clínicos”.

Los ensayos clínicos se iniciaron con una cepa debilitada de tuberculosis en 2012 en Suiza y luego se pasó a vacunar bebés en Sudáfrica puesto que es una zona con muy alta incidencia. Por primera vez en la historia se hizo un ensayo de seguridad en bebés recién nacidos y se pudo comprobar que la vacuna era segura.

Mtbvac se está probando en diferentes dosis en adultos cuya fase 2 en adultos terminó en septiembre de 2012 y esperan que para este año ya hayan obtenido la dosis en bebes y adultos para empezar estudios de eficacia. Martín ha resaltado que “los ensayos en adultos son importantes porque los bebés enferman, pero adultos y adolescentes son los que transmiten la enfermedad”.

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