Emoción y muchas ganas de pasear en el reencuentro de los usuarios y voluntarios de la Casa Amparo

Seis voluntarios acompañan a los mayores en sus paseos

Con lágrimas y abrazos, Ángel ha demostrado este viernes las ganas que tenía de ver a Manuel Carrera y a los demás miembros del Voluntariado de Zaragoza. Hacía mucho que no se pasaban por la Casa de Amparo y es que la pandemia no se lo permitía. Aunque durante esos meses se han visto por videollamada, Ángel ha reconocido que no es lo mismo y que los usuarios de la residencia los echaban mucho de menos. «Son como familia, te cuidan y te tratan muy bien. Este año tan duro los hemos echado en falta», ha asegurado un emocionado Ángel.

Seis voluntarios comenzarán a partir de este viernes a retomar los paseos con los usuarios, una actividad que se paralizó a causa de la pandemia. Juntos recorren dos días por semana la Plaza del Pilar para ver a la Virgen que tanto les gusta o la calle Alfonso donde disfrutan de los escaparates y de la moda de las tiendas.

«Aunque aquí en la Casa Amparo tienen unos patios y los auxiliares los han sacado todo lo que han podido no es lo mismo porque a ellos les gusta ir con nosotros, ver a la gente. Se nota que ahora están muy felices y que tienen alegría, que nos han echado en falta, como nosotros a ellos», ha asegurado Manuel Carrera, voluntario en la residencia desde hace más de siete años.

Además de los paseos, los voluntarios también acompañan a los mayores a comprar, al médico o donde haga falta. «Ellos son como familia para nosotros», ha asegurado Ángel mientras los voluntarios le daban otro abrazo más. «No os vayáis a acostumbrar que no os voy a dar abrazos todo el rato, solo porque es un día especial», ha bromeado el usuario.

Volver a las cifras de antes de la pandemia

En 2019 había 90 voluntarios que acudían a la Casa de Amparo y se realizaron más de 1.500 visitas a los usuarios. Con la llegada de septiembre y con la totalidad de la residencia y los voluntarios vacunados se esperan alcanzar (y ojalá superar) ese número.

«Se trata de una labor que si bien no es de las más visibles que lleva a cabo el Voluntariado de Zaragoza sí que es muy importante a nivel emotivo. Los usuarios lo agradecen mucho y esos vínculos que se crean son muy fuertes, son como familia y deseamos que la situación sanitaria mejore para que se pueda seguir llevando a cabo», ha señalado el consejero de Participación Ciudadana, Javier Rodrigo.

Agarrados de los brazos y con una sonrisa que se intuía a través de la mascarilla, hoy el paseo de los que forman la familia de la Casa Amparo ha sabido mejor que nunca.

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