Dudas cotidianas al comer fruta: te resolvemos alguna

Las frutas son una fuente de vitalidad que contiene múltiples propiedades

“Una manzana al día del médico te libraría”. Un dicho que solemos escuchar a menudo y al que no solemos dar mucha importancia. Pero… ¿Cómo tendríamos que comernos esa manzana para aprovecharla al máximo? ¿Pelada? ¿Sin pelar? ¿Con pepitas incluidas? ¿Asada? Las formas de comerse este alimento son tan amplias como las propiedades que aporta a la salud. Con la llegada del verano el cuerpo pide fruta… Una auténtica fuente de vitalidad.

Al exprimir las naranjas, el azúcar se libera y se pierden ciertas características

En primer lugar, lo de las cinco piezas al día no se trata de un mito. “Deberíamos consumir frutas durante todo el año, pero sí que es cierto que durante esta época apetecen más porque contienen agua, son dulces, nos refrescan e hidratan y casi lo más importante: nos sacian”, explica la nutricionista en Nutritina, Cristina Hernández.

Todos nos hemos comido alguna vez esas pequeñas pepitas que suelen entorpecer cualquier bocado, pero… ¿Son malas para el organismo? Cristina tiene la respuesta: “La cobertura de las pepitas de las sandías y del melón, por ejemplo, tiene fibra, que ayuda a regular la función intestinal y mejora la composición de la microbiota. Sin embargo, hay personas en las que esas semillas no funcionan de manera adecuada para su sistema. En cualquier caso, no hay que consumirlas regularmente porque pueden dar sensación de pesadez”.

Las naranjas contienen numerosos atributos pero también diversos azúcares

Para más inri, esas pepitas contienen concentraciones importantes de magnesio y proteínas. Eso sí, a veces, es mejor deshacerse de ellas: “En ocasiones se quitan las semillas de la uva. Esto es porque al ser más pequeñas nos pueden raspar la garganta. En Nochevieja es ya una tradición, porque las comemos de forma más rápida y es mejor prevenir que curar. Además, hay personas que tienen problemas de deglución y los niños tienen el riesgo de atragantarse… En estos momentos es mejor quitarlas”.

En las frutas, como en casi todos los manjares, hay partes comestibles y otras que es mejor tirar a la basura, como es el caso de algunas pieles. “La piel tiene diversos nutrientes y antioxidantes. La piel del plátano o del aguacate lógicamente no hay que comerla porque es muy dura, pero sí que es mejor comer la de la manzana, previamente lavada, con todos esos ventajas que contiene”, comenta Hernández.

El plátano es una de esas frutas cuya piel no se puede comer

Un caso bastante polémico es el de la naranja. ¿Mantiene todas esas propiedades beneficiosas si pasa por un exprimidor y se transforma en zumo? Lo cierto es que no: “La naranja tiene ciertos tipos de azúcares. Cuando la exprimimos, la fibra se pierde y el azúcar se vuelve libre, por lo tanto, la glucemia se vuelve mucho más elevada que comerse una pieza al natural… Aunque es mejor eso que no comer ninguna fruta”.

¿Y qué hay de esas frutas asadas que venden en diversos puestos de las ferias? La realidad es que, dependiendo de la técnica, se pueden aumentar o perder atributos. “Con los métodos de cocción, las características se modifican. Cuando cocinamos, pasta, por ejemplo, si se deja en refrigeración posteriormente la fibra va a aumentar. Por otro lado, si cocemos verduras, en el caldo se pierden vitaminas, azúcares…”, afirma Cristina.

Cocer las frutas en algunas ocasiones puede resultar beneficioso

Sea como fuere, lo que está claro es que las frutas son una fuente de vida. Empezamos a comerlas cuando somos niños a modo de postre, las dejamos un poco de lado conforme nos convertimos en adultos y regresan para darnos energía cuando somos mayores.

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