Alegría y cautela en el primer día sin mascarillas en Aragón

Hay que respetar la distancia de seguridad y ponerse la mascarilla en espacios cerrados

Después de mucho tiempo las calles de Aragón vuelven a ver caras sonrientes, y es que hoy es el primer día que está permitido ir sin mascarilla por el exterior. Siempre y cuando, eso sí, se respete la distancia de un metro y medio de seguridad, además de llevarla en los interiores.

Los ciudadanos han sentido una gran “libertad” al descubrir sus rostros de nuevo, y es que esa es la palabra más repetida para definir lo que supone no tener que llevar la mascarilla al aire libre. “Respirar profundo y a gusto, es una sensación muy diferente”, ha afirmado un joven que paseaba sonriente este sábado por la calle Don Jaime en Zaragoza, mientras su compañera señalaba que “es muy extraño ver la cara de la gente”. En la plaza de España un padre con su hijo ha expresado la felicidad que le supone esta flexibilización: “Muy contento, manteniendo las distancias, pero muy bien”.

Ahora lo que toca es “llevarla en el bolsillo, cuando te acercas a alguien y en espacios cerrados, ponértela”, ha recordado otro varón que caminaba con su mascarilla en el bolsillo. Pese a esta nueva libertad, no hay que relajarse y llevarla siempre a mano para ponérsela en el transporte público, tiendas o bares. Son los trabajadores de estos establecimientos a los que les tocará recordarlo de hoy en adelante: “Les vamos a tener que dar bastantes avisos porque se van a relajar”, ha advertido una camarera mientras colocaba sillas en la terraza de una cafetería. “Supongo que dentro del bar tendremos que avisar más de una vez”, ha vaticinado otra camarera. Aunque los hay que son más positivos y ven a la población “muy concienciada”.

Pese a que esta nueva medida ha supuesto un desahogo para muchos, todavía los hay que quieren seguir llevando la mascarilla. “Ya te has acostumbrado, así que para qué quitártela”, ha apuntado un adolescente que disfrutaba con su familia en una terraza. Otra de las afirmaciones más repetidas entre este grupo de gente es que “todavía no es seguro al 100%”. En la capital aragonesa, una madre con su bebé ha explicado que “aquí que hay muchas aglomeraciones, así que preferimos seguir llevándola”. Otro de los motivos de continuar con la mascarilla es la responsabilidad social: “Tengo familiares y amigos que, aunque yo no estoy vacunado, no me gustaría ser transmisor o que alguien me pudiera contagiar”, ha declarado un joven. Además, la vacunación todavía no ha llegado a toda la población, por lo que “hay mucha juventud sin vacunar y unos cuantos abuelos estamos a medias”, ha sentenciado una anciana.

Así pues, la flexibilización del uso de la mascarilla ha hecho que este sábado 26 de junio las calles de Aragón muestren una variada estampa de rostros cubiertos y descubiertos, donde reconocer las caras de los ciudadanos vuelve a ser algo común.

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