Mayores y cuidadores estrechan lazos en el nuevo proyecto vitalista de Cruz Roja

La primera cita de la propuesta se ha llevado a cabo junto al Pozo de San Lázaro de la capital aragonesa

Las personas mayores dependientes y sus cuidadores protagonizan el nuevo proyecto de Cruz Roja llamado “Acercamos nuestra ayuda a tu hogar”. Se trata de una fusión práctica de dos iniciativas de la organización que pretende valorar el bienestar y la autonomía de los integrantes del núcleo familiar. La salud física y psicológica de los más mayores se está viendo afectada por la pandemia y los efectos originados se continuarán observando a medio y largo plazo.

La primera cita de la propuesta se ha llevado a cabo junto al Pozo de San Lázaro de la capital aragonesa. “Hoy, como una bienvenida del verano y para acabar con todos los miedos, hemos decidido juntar a personas cuidadoras y personas dependientes, cosa muy complicada porque los primeros tienen que estar 24 horas cuidando a los familiares que lo necesitan”, ha explicado la psicóloga de Cruz Roja, Marta Sánchez.

“Este es un día importante para nosotros. Después de una larga pandemia donde han aumentado los casos de estrés, ansiedad, así como problemas físicos, juntamos a cuidadores y dependientes para que pasen un buen rato. No siempre es fácil hacerlo precisamente por todos los cuidados que tienen que llevar a cabo. Este momento supone un respiro a la vez que sigue fortaleciendo las relaciones entre ellos”, ha apuntado.

Este servicio, junto con el de terapia ocupacional de Cruz Roja, está al frente de la nueva iniciativa. El objetivo que persiguen es evitar o sobrellevar de una forma más saludable hábitos de la vida diaria como el sedentarismo, alteraciones de sueño o prevención de conductas de riesgo. Además, las personas que participan comparten sus inquietudes: “En el grupo que estoy la mayoría somos señoras cuidadoras, nos unimos, compartimos experiencias, ideas, sentimientos, emociones y hacemos actividades de tipo deportivo o lúdico. Estamos muy contentas”, ha transmitido una de las cuidadoras, Dolores Méndez.

Actividades que van desde estiramientos de brazos hasta bailes en grupo con el fin de establecer una rutina que permita el mantenimiento de una buena salud tanto física como mental. “Los mayores dicen ¡Qué bajón hemos dado! Pero nosotras estamos para remontar. Desde la terapia ocupacional nos encargamos de facilitar herramientas a personas que tienen limitaciones a la hora de realizar actividades de la vida diaria y que pueden resultar complicadas. Buscamos sobre todo potenciar la autonomía y apoyar a los cuidadores”, afirma la terapeuta ocupacional de Cruz Roja, Alba Sanz.

Ha sido difícil, pero finalmente ha merecido la pena: “Hemos animado a los mayores a que salgan a la calle y a que hicieran diversos ejercicios. Hemos intentado mejorar su estado de ánimo. Nos ha costado con todos esos miedos, distancias sociales… Debajo de las mascarillas hay muchas sonrisas pero también tristeza que en ocasiones pasa desapercibida”, ha añadido.

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