Jorge Garris Mozota / Geopolítico e Historiador

El virus se va de vacaciones

Jorge Garris

Todos tenemos derecho al descanso. El virus SARS-CoV-2 dejará de infectar como hasta ahora a partir del 26 de junio, aunque en interiores tal vez, y por supuesto el horario laboral que tenía hasta ahora también sufrirá modificaciones, ya que tiene firmado otro convenio.

No estoy frivolizando sobre un virus, de entre los muchos que existen, que ha producido muertos en todo el mundo; sobre más de tres millones de personas, entre una población de 7.000 millones. Hay que guardar el máximo respeto para todas aquellas personas que hayan perdido un ser querido a causa real de este virus, es una tragedia para todos.

Según fuentes de RedState, un desertor chino, alto funcionario, había huido a los EEUU para colaborar con la Agencia de Inteligencia de Defensa. Al parecer había proporcionado información sobre el origen artificial de dicho virus, que en un principio sólo afectaba a los murciélagos, y que, tras pasar por las manipulaciones de laboratorio, se convirtió en arma peligrosa y hasta mortal para los seres humanos.

Tras el pánico general, las medidas restrictivas de libertad y las innumerables noticias acerca del comportamiento del virus, que tan pronto pasaba de infectar por proximidad a hacerlo a distancias de metros, como a actuar sólo a determinadas horas del día para luego hacerlo durante cualquiera, e incluso a permanecer en el aire hasta varias horas, lo cual nos habría obligado a llevar mascarillas hasta para dormir, y que pocos lo hicieron; el comportamiento de este virus ha roto con todos los esquemas de actuación.

El comportamiento de la población ha sido de los más pintoresco e imaginativo, máxime cuando el virus trabajaba, sobre todo, en ambientes nocturnos y de ocio. En las barras de los bares actuaba con toda su virulencia, mientras que, sentado en una pequeña mesa pegada a la barra del bar a unos centímetros, el mismo virus se lo pensaba dos veces, lo mismo que según el tipo de mascarilla actuaba de una u otra manera, con lo cual algunos se ponían dos e incluso tres mascarillas a la vez e incluso guantes, que pronto pasaron de moda… Se desarrolló un estupendo negocio de mascarillas de todos los colores, diseños, mensajes políticos y demás, unas baratas otras más caras, ya que siempre hay clases para todo, que nos hizo soportar los azotes del virus con más glamour y ambiente fashion.

Evidentemente, las vacunas de todo tipo, desde las clásicas de inyectar el virus hasta las de ARNm, han ido dispensándose al público, con diferentes y cambiantes criterios, sin saber de sus efectos a largo plazo, confiemos en que sean mínimos o nulos, y que todos los casos reportados hasta el momento no sean mas que una sarta de mentiras o fakes como se dice ahora.

Consultando en este último tiempo atrás libros de historia medieval, encontré ciertos paralelismos en cuanto a la forma de abordar ciertos problemas y sobre el comportamiento humano, el bueno y el malo, entre ellos la delación y la irracionalidad.

No escribiré más al respecto, ya que unos acontecimientos siguen a otros o los sustituyen, y una parte de la sociedad está ávida de que le digan qué debe hacer y qué no, lo que es bueno y lo que es malo porque estamos en el siglo XXI… ya, claro.

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