La Escuela de Violería se traslada a la antigua sede de la Sociedad Cultural los Amigos del Arte

Más de la mitad de los estudianes de la Escuela de Violería son internacionales.

La Escuela de Violería de Zaragoza se ha trasladado a la calle Cantín y Gamboa, antigua sede de la Sociedad Cultural Amigos del Arte. Esta mañana, el director de la Escuela, Javier Martinez, ha enseñado las nuevas instalaciones a la vicealcaldesa y consejera de cultura y Proyección Exterior, Sara Fernández.

Durante la visita, el director, Javier Martínez, ha mostrado los diferentes instrumentos en los que los alumnos están trabajando y ha destacado el uso de materiales tradicionales y plantillas de maestros para instrumentos como las guitarras. Tras visitar el recinto, los hermanos Víctor y Carlos Bonal han interpretado una sonata de Händel y una danza medieval de Berenguer de Palou.

La Escuela de Violería, que abrió sus puertas en 2014, ha querido mantener y respetar la identidad del antiguo Centro Cultural, que permaneció abierto 70 años. De esta manera, han mantenido su estructura, conservando el ambigú, escenario y vestuarios. Además, la sala que antes albergaba actos y bailes se ha transformado en el taller de construcción de instrumentos, y sus paredes conservan fotografías de las actividades de la sociedad.

La vicealcaldesa y consejera de Cultura y Proyección Exterior, Sara Fernández, ha destacado de la escuela que “recupera un legado fundamental para nuestra ciudad” que en los siglos XI y XVI afectó, además. a la historia de la construcción de instrumentos de cuerda a nivel europeo.

LA ESCUELA

La Escuela de Violería de Zaragoza lleva seis años en activo y actualmente es la única escuela que programa cursos de larga duración en España en las disciplinas de vihuela de mano, vihuela de arco, guitarra renacentista, guitarra barroca, laúdes ibéricos, arpas ibéricas, viola da gamba y guitarra española. El director, Javier Martínez, ha reivindicado el papel de Zaragoza en la creación de instrumentos durante el renacimiento, una disciplina que fue declarada bien de interés cultural por el Gobierno de Aragón el año pasado.

Martínez, ha destacado que la escuela recibe alumnos de todas partes “de los 14 a 20 alumnos que tenemos cada año, más de la mitad son extranjeros, lo que de alguna forma denota el interés que demuestran hacia las técnicas constructivas de la violería aragonesa, que es una de las aportaciones culturales de las que más orgullosos podemos estar los aragoneses”.

En este sentido, ha lamentado la falta de titulación oficial de los cursos que ofrecen, lo que les ayudaría a becar a los alumnos internacionales y permitir que se volvieran con una titulación. Ha querido agradecer el apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza y las distintas entidades que han manifestado su interés por el proyecto durante estos años y se ha mostrado optimista ante el reto de conseguir el título, que tiene que llegar de Madrid.

Además, la escuela forma parte del proyecto europeo Delyramus junto a la Fundación Rey Ardid. Este proyecto busca recuperar y promover el patrimonio originado en el sur de Europa, pero que tiene influencia por todo el continente. Asimismo, quieren fomentar la inclusión de personas con discapacidad en el sector de la cultura.

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