La cereza sobrevive a una drástica caída del 14% de la producción de fruta en Aragón

Según los datos presentados este viernes por UAGA, la cereza será “el único cultivo que se salva”, con 35.000 toneladas

Las heladas de la pasada primavera y las lluvias de las últimas semanas han propiciado una drástica reducción del 14% de la fruta de hueso de Aragón. En total, los campos de la Comunidad recogerán unas 535.000 toneladas de fruta, siendo la cereza la única que ha logrado sobrevivir y crecer un 19% respecto al año pasado. No obstante, el albaricoque apenas podrá recolectar la mitad que el año pasado y el albaricoque y la nectarina sufrirán caídas del 33 y 31%.

Así, según los datos presentados este viernes por UAGA, la cereza será “el único cultivo que se salva”, con 35.000 toneladas, siendo ya un “referente a nivel nacional y europeo”, según su responsable del sector de la fruta, Óscar Moret. “Es muy apreciada por mercados del continente y entra antes en el circuito comercial. Cuando los murcianos están cogiendo frutos de calidad menor, por tema climático, nosotros entramos fuertemente en mercados europeos”, ha expuesto.

Sin embargo, en Cinca Medio, Bajo Cinca y La Litera van a sufrir caídas del 50% de la producción, sobre todo de albaricoque y melocotón, lastrada por las heladas. El Jiloca también tuvo inclemencias meteorológicas, pero “sin ser representativas”, y Calatayud ya tiene cultivos preparados para las bajas temperaturas, lo que permitirá tener “una producción aceptable”, ha definido Moret.

Por su parte, en esta campaña se recogerán 158.000 toneladas de melocotón, un 31% menos que el pasado año, afectando a Calanda y el Bajo Aragón, y con las consecuencias que tiene para los sectores que acompañan a la agricultura, como el transporte o el almacenaje. En este sentido, la producción de Mazaleón ha vivido una situación particular, con un virus transportado en el material vegetal que “ha echado al lastre con el total de la producción” de esta cooperativa. “De 180 hectáreas, apenas se mantendrán 7. Es un problema bastante grave para la zona, que no provocan los agricultores pero son los que pagan los platos rotos de la situación. Nos vemos obligados a pagar royalties y acabamos teniendo este tipo de problemas que se pueden llevar al traste la economía local de una zona”, ha lamentado el responsable de fruta de UAGA.

Contratación y vacunación

Esta caída en la producción también tiene consecuencias en el empleo, que en el Bajo Cinca alcanza un 50% menos de puestos de trabajo, lo que termina notándose en los pueblos. “Hay mucha menos gente. Esto también genera tristeza”, ha afirmado Moret, quien resalta que, de doce trabajadores que han llegado a tener en otras ocasiones, este año solo ha podido contratar a dos personas.

Otra de las cuestiones que ha rodeado al sector agrícola en los últimos meses ha sido la vacunación de los temporeros, inoculados con dosis de Janssen para evitar un repunte similar al que se vivió el pasado verano. Desde UAGA reconocen que “ha habido reticencias a vacunarse”, quizá “por desconocimiento”, aunque defienden que las inoculaciones están siendo “mayoritarias” y que “la gente reticente ahora quiere vacunarse al ver que no ha pasado nada”. Incluso, algún empresario ha divido a su cuadrilla entre vacunados y no vacunados para optimizar el método de trabajo.

Convenio

Desde la organización agrícola también han respondido a la situación vivida hace unas semanas en Maella, donde un grupo de temporeros de la empresa Guimerá Select Fruits se plantaron por las condiciones de trabajo. Entonces, los sindicatos advirtieron que esto podría repetirse por el resto de la provincia de Zaragoza, sin convenio colectivo que regularice estas condiciones laborales.

En este sentido, el secretario general de UAGA, José María Alcubierre, consciente de la obligatoriedad de cumplir el Salario Mínimo Interprofesional, ha culpado directamente a la sección de Industria de UGT por “demonizar” al sector y negarse a buscar un acuerdo “digno” que beneficie a todas partes. “Esto va en contra de todo el mundo rural aragonés. No podemos poner en riesgo las explotaciones de los profesionales, de hombres y mujeres que tienen las explotaciones, porque sería poner en peligro los puestos de trabajo de los temporero”, ha añadido, haciendo un llamamiento al “diálogo y la comprensión” de los sindicatos.

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