Carlos Pauner afronta el reto del Leopardo de las Nieves de la antigua Unión Soviética

Pauner ha explicado su nuevo proyecto, el Leopardo de las Nieves

Después de quince meses sin poder moverse por las circunstancias, Carlos Pauner vuelve al ataque. Esta vez asume el reto del Leopardo de las Nieves, un proyecto alpinístico anclado en la antigua Unión Soviética. Pauner ha definido como la zona como “una cordillera difícil y fría, con cinco montañas espectaculares”.

La historia del Leopardo de las Nieves es de lo más siniestra. Este premio fue creado por el gobierno comunista de Brézhnev con el fin de celebrar los 50 años de la revolución bolchevique y el autodenominado “Terror rojo”. De esta forma, el que subiese el monte Comunismo, el Lenin, el Korzhenevskaya y el Pobeda, obtendría el título de Conquistador de los Picos Más Altos de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas o Leopardo de las Nieves.

Ahora es Pauner quien toma este reto, pudiéndose convertir en el primero que lo acumule junto a los 14 ochomiles o las 7 cimas. Según ha destacado, se trata de montañas “de formas piramidales y aristas largas”. Son una rama del Himalaya que se va mucho hacia el norte, por lo que se nota mucho más el frío. Quedan entre Kirguistán, Kazajistán y Tayikistán.

A las cuatro montañas ya mencionadas se les suma desde los años 80 el Khan Tegry, por lo que se queda en cinco. Esto hace que se convierta en un proyecto a tres años que realizará con Raúl Martínez. Se muestran “especialmente ilusionados” porque, además, ya conocen el territorio debido a una antigua incursión.

Este año, Pauner comenzará por el más asequible, el monte Lenin, ubicado entre Tayikistán y Kirguistán. Saldrán a principios de julio, y para el año que viene, está previsto que se hagan con los dos más difíciles: el Khan Tegry y el Pobeda. Según ha asegurado, el Pobeda “es uno de los sietemiles que tiene menos ascensos que muchos ochomiles”. Acabarían con Korzhenevskaya y el monte Comunismo.

En el primero de ellos, el Lenin, la dificultad es la altura, pero no es “comprometido” en cuanto a peligro. La idea de elegir primero el más accesible fue el gran parón sufrido desde marzo de 2020, y así van tomando rodaje. Hacerlo en julio es evita una mayor cantidad de frío y de nieve, que se mitiga en este mes.

El montañero se enfrenta a este reto con ilusión después de un tiempo en el que reconoce que llegó a perder la motivación. “Se pierde cuando no tienes metas a corto plazo”, ha destacado. En el plano físico se ha preparado haciendo bicicleta o andando por el monte, lo que considera “suficiente”. Además, así se recupera para “el año que viene dar un apretón”. De toda esta aventura, rodará una película al regresar.

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