Los movimientos ecologistas se rebelan contra los proyectos de plaza Santa Engracia y Salamero

La concentración ha tenido lugar en la plaza de Santa Engracia

Alrededor de una treintena de personas se han reunido este miércoles en la plaza de Santa Engracia para protestar contra este proyecto y el de plaza Salamero. El problema, según han asegurado, es que “el bosque de los zaragozanos” se está haciendo “a base de cemento”. Consideran que no se están adecuando las plazas de forma correcta por ser “duras y sin vegetación”.

El portavoz de la asociación naturalista de Aragón, Mariano Mérida, ha mostrado su indignación al considerar que no se defienden alternativas frente al cambio climático. “Una ciudad que se proyecta para el futuro tiene que tener sus espacios de sombra y de biodiversidad dentro del medio urbano”, señalaba. Considera que la ONU lo recoge, y Zaragoza debería crear “islas de verdor para la estancia y el cuidado de los ciudadanos”.

Por tanto, a estas asociaciones no les gusta “el panorama” que se ha quedado en estos proyectos. De hecho, el de Santa Engracia lo han definido como “un desierto de cemento”. Han colocado seis bancos y seis “árboles del amor”, como denomina el Consistorio. “Imaginaos una tarde de julio o agosto, con temperaturas cercanas a 40 grados. No es un lugar para la estancia y para el recreo”, ha declarado Mérida.

Antiguamente, las plazas tenían mucha vegetación, y desde hace tiempo se cementan. Plazas como la de San Felipe, la Sinués, la de La Seo y, evidentemente, la plaza del Pilar, tenían vegetación abundante. Este colectivo pensaba que la “moda” de cementar ya se había acabado, “pero desgraciadamente nos lo plantean para otro ciclo más”.

El caso de Salamero es “todavía es más grave”, porque las agrupaciones se reunieron con Urbanismo. Les propusieron cerrar el parking y utilizar el de César Augusto, pero comprobaron que no les hicieron caso. Aseguran que debe permanecer cerrado porque “nunca tiene el cartel de completo”. Eso impide “hacer una vegetación de árboles de gran porte”. Por lo tanto, el parking de Salamero “no es necesario, sino un capricho”.

Precisamente prohibir la circulación de coches es otra de las propuestas de los convocantes. “Hay que cambiar de política, este ayuntamiento no esta por los cambios de cambio climático”, señalaba. Considera que no defiende “la salud de los ciudadanos”, y achaca al medio ambiente que “un aumento de casos de autismo”. En definitiva, quieren alertar porque “no se trata de hablar del bosque de los zaragozanos, sino llevar otro tipo de políticas”.

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