Jugger: un deporte de película que gana adeptos en Aragón

En este deporte prima la estrategia. Foto: Laura Leonarte

Hace 32 años se estrenaba en cines “La Sangre de los Héroes”, una película apocalíptica que causó sensación en todo el mundo. En ella se observaba un juego un tanto brutal al que solo se atrevían a participar los más osados y que fue la fuente de inspiración del “Jugger”, un deporte que comenzó sus primeras andaduras en Alemania y que posteriormente se difundió por otros países como Irlanda, Australia y también en España sobre 2009. Sin embargo, los valores que defiende el Jugger actual poco tienen que ver con la película original, más bien todo lo contrario: espíritu deportivo e inclusión social.

En Aragón existen actualmente más de 30 socios inscritos en la Asociación Aragonesa de Jugger distribuidos en cinco equipos oficiales y con edades comprendidas entre los 15 y 25 años, aunque también hay sitio para los más veteranos. Si nos referimos al panorama nacional, en zonas como en Murcia, Galicia, Valladolid y País Vasco los números crecen año tras año, no solo de jugadores, sino que hasta unas 400 personas pueden acudir a visualizar los torneos que se organizan para celebrar este deporte minoritario.

La forma de ganar, sencilla: registrar más puntos que el rival antes de finalizar el encuentro. Tras anotar uno se reinicia el juego y los equipos vuelven a sus respectivos lados del campo. Cinco jugadores por equipo, de los que cuatro portan unos sticks acolchados con los que golpean y detienen a los rivales para facilitar que su quinto jugador, conocido como “el corredor”, pueda recoger el “jugg” (el balón) del centro del campo y trasladarlo a la base contraria para anotar.

Un jugador anotando un punto. Foto: Laura Leonarte

La estrategia del juego se basa en ganar duelos con los diferentes sticks. Cada uno presenta su técnica individual, puede ser un escudo, una espada corta, una bola amarrada a una cuerda conocida como “kette”… y avanzar aprovechando esa superioridad numérica. Para ganar un duelo bastará con rozar al rival con alguno de estos artilugios y este tendrá que agacharse durante un tiempo determinando en el suelo. Pasado ese tiempo se reincorpora al juego para un posible contraataque. Todas estas bases están recogidas en un extenso reglamento donde se habla de la seguridad y la legalidad en el Jugger.

“A mí este deporte me ha enseñado la tolerancia cero a la no deportividad o la deshonra jugando a un deporte autoarbitrado como es el nuestro, entre otros. Pero, en definitiva, todos los valores que te enseña el Jugger se pueden aplicar a cualquier otro aspecto de la vida, de ahí que queramos transmitírselo a los más jóvenes en centros educativos o como actividad extraescolar”, explica el presidente de la Asociación Aragonesa de Jugger, Jorge Pérez. En diferentes institutos como el Blecua de Torrero o el Miguel Catalán de Romareda llevan un tiempo acudiendo socios con el título de monitor a impartir la actividad.

“Se trata de un deporte mixto en el que no se necesita ningún mínimo de proporción para jugar, tiene contacto con aparatos y cuerpo a cuerpo como el rugby. Posee también mucha estrategia proveniente de juegos de pelota… Lo tiene todo para ser un deporte grande”, comenta Pérez. Un deporte mixto, inclusivo, en el que chicas y chicos comparten el mismo campo y equipo: “Estamos muy orgullosos de ello, esta es una de las características que más nos definen. No importa tu estatura, ni lo fuerte que seas, ni lo rápido: siempre tendrás una forma de plantear un juego o un stick que se adecúe a ti. Una vez listo podrás empezar a perfeccionarte y a aumentar tus aptitudes”.

El escudo y la espada son algunos de los aparatos del Jugger. Foto: Laura Leonarte

En la Asociación entrenan de manera fija los domingos sobre las 10 horas de la mañana en el Centro Deportivo Municipal Mudéjar durante tres horas que incluyen calentamiento, parte física, parte táctica y una práctica de partidos donde condensar todo lo anterior: “Básicamente llegas al campo, te preparas con tus botas, rodilleras y sobre todo muchas ganas, porque ese día seguro que acabas destrozado”, subraya el presidente. “En realidad esto no es un pasatiempo más, sino una disciplina que desarrollar, disfrutar y compartir con los demás”, apunta.

Se trata de un deporte tan singular que todavía sigue sumido en el más profundo desconocimiento: “Es un deporte totalmente desconocido. En ocasiones nosotros no nos damos cuenta porque nos movemos en un círculo en el que todos saben lo que es, pero cuando sales de él a la gente le llama la atención porque no lo ha escuchado nunca”. Sin embargo, Pérez comenta que el Jugger tiene todo lo necesario para triunfar: “Puede llegar a ser algo importante por su vistosidad y espectacularidad, su rapidez de juego y todo lo que puedes profundizar en él una vez adquieres el conocimiento”.

Hace dos años se introdujeron en el mundo de Instagram para dar a conocer el deporte entre la comunidad red y suplir este hándicap. Su carta de presentación: “¿Interesante? Ven a probarlo gratis y sin compromiso”. “Creemos que internet es una buena forma de difundirlo y lo cierto es que ha venido bastante gente nueva. La prueba es que durante la época de la pandemia no solo no hemos desaparecido, sino que hemos doblado el número de integrantes. Ha aparecido un nuevo equipo que entrenaba por su cuenta, muchos novatos de institutos y centros cívicos que han dado el salto a la asociación, personas que siguen viniendo a preguntarnos…”, afirma Pérez.

La deportividad es esencial para practicar este deporte. Foto: Laura Leonarte

Que se hacen notar en el campo es una realidad. Algunos dirían que se trata de una batalla: todos con sus escudos, espadas y demás elementos complementarios. Sin embargo, ellos no lo ven así: “Siempre intentamos desligarnos de la comparación con batallas o guerras medievales, pero es cierto que esa es la primera sensación que todos hemos tenido. Por suerte, es un deporte que está evolucionando y cogiendo forma para llegar a una imagen de profesionalidad y deportividad que es al final lo que todos buscamos”, transmite el presidente de la Asociación.

Para Pérez, todo el mundo tiene lugar entre sus filas: “Solamente tienes que probar un punto para engancharte, hay que darle una oportunidad. Acogemos a todos encantados y nos ilusiona ver a caras nuevas a las que poder enseñar este magnífico deporte. Que no tengan vergüenza porque van a compartir un campo con otras nueve personas con las que van a disfrutar y sobre todo, con las que después tendrán un vínculo especial gracias al Jugger”.

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