Casi 200 sucesos trágicos se recopilan en el nuevo libro del Centro de Estudios Bilbilitanos

A lo largo de 200 páginas y cerca de medio millar de citas bibliográficas Martínez narra 180 casos relacionados con 42 pueblos zaragozanos

Diversos sucesos entre los que se encuentran robos, asesinatos, tiroteos y suicidios acaparan el protagonismo del nuevo libro del historiador Francisco Martínez en colaboración con el Centro de Estudios Bilbilitanos. Un trabajo denominado “Crónica negra de los antiguos partidos judiciales de Ateca y Calatayud en el siglo XIX” que aúna una profunda investigación de casi 200 delitos acontecidos en medio centenar de municipios de lo que ahora son las comarcas de Calatayud y el Aranda.

A lo largo de 200 páginas y cerca de medio millar de citas bibliográficas obtenidas en registros municipales y prensa de la época, Martínez narra 180 casos relacionados con 42 pueblos zaragozanos: “El libro se estructura por tipos de sucesos: asesinatos, intentos de asesinato, robos, tiroteos, “vendettas”, estafas y timos, alteraciones del orden público, violaciones, suicidios, procesos contra cargos electos, peleas extorsiones y sucesos en general”.

“Se trata del primer acercamiento serio y documentado en esa zona de la provincia de Zaragoza a una temática inédita que permite ver la sociedad desde una óptica diferente y complementaria a las investigaciones históricas habituales”, ha añadido Martínez en la presentación del libro. También se añade un apartado específico para aquellos casos relacionados con el ferrocarril, protagonista de numerosos atentados, atropellos, accidentes, asaltos y suicidios; además de una sección dedicada a bandoleros célebres.

En la obra, Martínez pone en acción a personas de carne y hueso, protagonistas reales de sucesos verídicos, a veces en situaciones límite que desbordan emocionalmente por su crudeza, pero que aportan datos interesantes para saber más sobre la sociedad del siglo XIX, una sociedad predominantemente rural, pero en proceso de transformación. “Este libro tiene el deseo de dar a conocer aspectos de una sociedad decimonónica tratados desde el punto de vista y el rigor del historiador”, ha explicado Martínez. “Todos ellos, víctimas y verdugos, forman parte de un pasado que, atravesando el siglo XX, con su Guerra Civil, dictadura y democracia, se ha proyectado hasta hoy a través de unas pocas generaciones”, ha recalcado.

Por su parte, el director de la Institución Fernando el Católico de la DPZ, Carlos Forcadell, ha subrayado lo “novedoso” de la correlación que el autor establece entre sociedad, historia y delito en esta obra. “Las tres cuartas partes de estos sucesos se sitúan en las dos últimas décadas del silo XIX, cuando se despliega algo que los contemporáneos llamaron crisis agrícola y pecuaria en España y en Europa, donde se abandonaron cultivos y explotaciones, se incrementó la pobreza o se recurrió a la emigración masiva”. “Como toda buena historia local bien documentada, esta obra puede constituir un modelo para la comprensión de procesos históricos generales, y ese es uno de los grandes méritos que tiene el libro”, ha asegurado.

Algunos de los sucesos

“Todas las sociedades, independientemente del periodo histórico en el que se desarrollan, tienen un lado oscuro, cuyo conocimiento nos ayuda a comprender mejor su idiosincrasia, de la que también forma parte el miedo, la inseguridad, la ruptura del contrato social, la violencia más irracional o la desesperación. Muchos sucesos trágicos y delincuentes célebres quedaron plasmados en la prensa y han perdurado en la memoria colectiva hasta nuestros días”, ha subrayado Forcadell.

Algunos de los ejemplos que en el libro se recogen son el crimen perpetrado por un muchacho de 16 años, impulsado por su pasión amorosa, que mató a la casillera de un paso a nivel por negarse a sus pretensiones; el crimen del posadero de Terrer y la desactivación de su gavilla; la tentativa de asesinato del molinero de Monreal de Ariza; el parricidio de Torrelapaja; el gran robo de trece millones de reales en la plazuela del Ángel de Madrid por un vecino de Godojos; o casos relacionados con la violencia de género. Todos aportan, además del relato nuclear, datos colaterales para saber más sobre la sociedad de ese momento, puesto que se ve en acción a sus diferentes protagonistas.

También se incluyen otros incidentes como el de una monja de Ateca que se escapa del convento o el enfado de los perdedores de unas elecciones que arrojan la urna por el balcón en Carenas. La perplejidad llega con situaciones variopintas, como la mujer que expelió por la boca una lagartija en Calatayud o el alcalde que atentó contra el médico del lugar en Villarroya de la Sierra.

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