Quítate los prejuicios sobre mi profesión de torero, y acompáñame en este nuevo camino

No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. Y en esa aventura comenzamos este blog. Donde quiero acercaros a lo que hay más allá de enfundarse un traje de luces.

Cómo vive, siente, sueña, emprende y se desarrolla un torero en el siglo XXI. Cómo vive, siente, sueña, emprende y se desarrolla Imanol Sánchez.

El valioso privilegio de saber lo que hay al otro lado del miedo o de la incertidumbre en el día a día. El privilegio de conocer cada día gente de lo más dispar, afín a nuestros pensamientos o nuestra forma de entender la vida, así como aquellos que difieren de lo que pensamos o sentimos. La riqueza de empatizar con cada una de las personas que se cruzan en nuestro camino. Con las que solo pasamos dos minutos o con las que pasamos parte de nuestra vida. ¡Qué más da! Porque de eso va la vida, de personas.

Algunos, probablemente los que me seguís en mis canales personales sabréis quién soy, cómo entiendo y vivo la vida; bueno mejor dicho cómo os la imagináis. Otros no, incluso los que entréis a leer noticias en este medio, Aragón Digital, que se ha fijado en mí para desarrollar este proyecto. No es la primer vez que hablo de cómo entiendo la vida, pero si es la primera vez que me abro en un medio generalista. Tendréis, como se dice en el argot taurino, y solo por el simple hecho de saber que soy torero, división de opiniones, unos os acordaréis de mi padre y otros de mi madre.

Tranquilos, estoy acostumbrado a ello, es algo con lo que lidiamos, nunca mejor dicho,  los que nos dedicamos a este “rocker” mundo del toro. Pero lejos de contar las penurias dialécticas que vivimos por el simple hecho de serlo, este proyecto me reta para transmitir lo que he vivido este año, un año de pandemia que a todos nos ha cambiado.

En mi caso, ha frenado en seco mi profesión delante del toro, pero no con ello mi ímpetu de creer, crear e ilusionarme cada día. No me ha privado de conocer gente, de conocer nuevos sectores, nuevas culturas o nuevas maneras de entender la vida.

Un año, que me ha permitido desarrollarme en otros sectores y, sobre todo, entender a aquellos que no entendemos o nos entienden.

Qué desperdicio sería vivir cosas, y no contarlas, ¿no? Con ello, te invito a que me sigas, a que apartes tus prejuicios sobre un torero, o sobre mi persona, y me acompañes en este precioso viaje.

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