Siguiendo las huellas del Santo Grial en Aragón

Según la tradición, el Santo Grial viajó por diferentes enclaves aragoneses

Aragón es tierra de leyendas, pero puede que una de las más prominentes sea la del Santo Grial, la copa que Jesucristo utilizó en la Última Cena. Según la tradición, el cáliz viajó por diferentes enclaves aragoneses, pasando por Bailo, el Monasterio de San Juan de la Peña, Jaca, San Adrián de Sasabe, Yebra de Basa, Huesca y la Aljafería en Zaragoza. Hoy se puede recrear esta misma ruta, visitando todos estos magníficos emplazamientos y recreando la historia de uno de los objetos más famosos del mundo en tierra aragonesa. La ruta del Santo Grial consta de dos etapas que recorren 245 kilómetros y un total de 7 localidades.

Según la leyenda, la copa que utilizó Jesucristo en la Última Cena estuvo custodiada en Aragón antes de llegar a la catedral de Valencia. El cáliz fue llevado desde Roma hasta Huesca por San Lorenzo, como obsequio a su ciudad natal y para salvarlo de las persecuciones que sufrían los cristianos. Diferentes versiones dicen que pasó por una cueva de Yebra de Basa y otros lugares antes de llegar al monasterio de San Juan de la Peña, donde permaneció al menos durante dos siglos y medio, hasta que en 1399 Martín I el Humano decidió llevarlo primero a su capilla del palacio de la Aljafería en Zaragoza y después a la capilla real de Barcelona. Posteriormente, en 1424, Alfonso V el Magnánimo lo hizo llevar a Valencia, donde hoy se custodia en la catedral.

Diferentes versiones señalan que el cáliz pasó por distintos lugares antes de llegar al Monasterio de San Juan de la Peña

Bailo es el municipio más meridional de la Jacetania está situado al pie de la sierra de San Juan de la Peña y en las estribaciones del Puerto de Santa Bárbara. Se sitúa en la margen izquierda del río Aragón y a su alrededor cuenta con grandes extensiones de cereal, además de que es perfecto para el senderismo por la ausencia de grandes desniveles y la existencia de caminos antiguos con sus pedanías. Su arquitectura es característica del Prepirineo, con edificios bajos; aunque destacada en el centro del pueblo la iglesia, de estilo románico con un patio exterior. Como dato curioso, Bailo es conocido por hacer el mejor pan de la Jacetania. Según cuenta la leyenda, el Santo Grial pernoctó en esta localidad oscense con destino al Monasterio de San Juan de la Peña en el año 959. Durante esa noche, fue custodiado por los habitantes del pueblo.

El Monasterio de San Juan de la Peña es el lugar que le dio cobijo al Santo Grial durante más de tres siglos, según cuentan las viejas lenguas. Situado a pocos kilómetros de Jaca y escondido bajo una gigantesca mole rocosa, brilla con luz propia en la nómina de joyas medievales. Es un lugar dotado de un entorno natural maravilloso y un edificio espectacular con una carga simbólica enorme, pues sus muros fueron testigo de los orígenes del reino. Aquí descansan los primeros reyes de Aragón, muchos de sus familiares y los nobles de su corte. Visitar este espléndido lugar es viajar en el tiempo hasta la cuna del Aragón más legendario.

El cáliz atravesó diversos enclaves aragoneses, pasando por Bailo

Jaca fue la primera capital del viejo reino de Aragón. La catedral, una magnífica construcción de finales del siglo XI, sigue siendo una de las grandes joyas del románico del Camino de Santiago. Además, en uno de los capiteles de la Lonja Chica, en la catedral, existe una representación que hace referencia a la entrega del Santo Grial por parte de San Lorenzo a unos discípulos para que lo pusieran a salvo. Por otro lado destaca la Ciudadela, una impresionante fortificación militar de planta pentagonal y la cual es ya la construcción más emblemática de la ciudad. Sin embargo, la arteria principal de Jaca es la calle Mayor, vía que reúne algunos de los principales edificios como la extraordinaria Casa Consistorial.

Hacia el Monasterio de San Adrián de Sasabe 

A menos de 20 minutos en coche de Jaca, se halla San Adrián de Sasabe. En su época fue uno de los monasterios más importantes de la Alta Edad Media y, según la leyenda, llegó a custodiarse entre el año 712 y el 1044 el Santo Grial. Actualmente, en un enclave rodeado de naturaleza, sólo queda la preciosa ermita románica como único vestigio del monasterio que allí existió. Se trata de un templo que combina los estilos del románico lombardo y jaqués, lo que apunta a las diferentes épocas de su edificación.

Ermita de San Adrián de Sasabe

A tan solo dos kilómetros del valle de Hecho se encuentra Siresa, considerada la puerta de entrada a la Selva de Oza, un monumento de la naturaleza. El monasterio de San Pedro de Siresa es de estilo románico y el templo aragonés de estas características que se encuentra más al norte de la Comunidad, aunque hoy en día tan solo se conserva su iglesia. El monasterio albergó el Santo Grial entre los años 815 y 831. Ahora se recomienda a los viajeros que recorran el entorno natural de la zona y se sumerjan en la belleza del Pirineo.

Asentado en un llano del valle de Basa y bajo el macizo de Santa Orosia se encuentra el pueblo de Yebra, desde donde nace un camino que asciende hacia el pico Oturia y conduce hacia la cueva de Santa Orosia, donde la tradición cuenta que se refugió el obispo de Huesca en el siglo VIII portando el Grial. Es un santuario incrustado en la roca a 1.285 metros de altitud, al abrigo de una cascada que multiplica la magia del lugar. La cueva es el núcleo de una de las romerías más vistosas y de mayor tradición en Aragón. Va desde la iglesia de Yebra a la ermita de la santa, en un recorrido espectacular que enlaza ocho ermitas, cuatro de ellas rupestres. La población conserva en sus construcciones la arquitectura típica de montaña destacando las grandes chimeneas troncocónicas coronadas por los curiosos “espantabrujas”.

El monasterio de Siresa es de estilo románico y el templo aragonés de estas características que se encuentra más al norte de la Comunidad

Para seguir los pasos del Santo Grial en la capital oscense es imprescindible visitar el monasterio de San Pedro el Viejo, donde dice la tradición que se conservó durante algún tiempo. Está ubicado en un lugar sorprendente, ya que se halla en pleno centro de la ciudad. Otra visita imprescindible es la catedral gótica con su maravilloso retablo realizado por Damián Forment (el mismo escultor que hizo el de la basílica del Pilar) y su impresionante museo Diocesano. De allí al museo de Huesca, que se encuentra en un edificio extraordinario. Una parte es lo que se conserva del antiguo palacio de los Reyes de Aragón, con la sala de la campana y la de doña Petronila. El resto lo ocupa lo que fue la Antigua Universidad, la primera de Aragón, con su espectacular patio octogonal.

Última parada del Santo Grial en Aragón

La Aljafería fue palacio de los reyes musulmanes

Ya en Zaragoza, la Aljafería fue palacio de los reyes musulmanes, de los reyes cristianos de Aragón y de los Reyes Católicos. Todo eso lo ha convertido en el lugar más cargado de leyenda de la capital aragonesa. En las salas del palacio de Pedro IV es donde se cree que pudo estar ubicada la capilla donde se custodió el Santo Grial, junto con muchas otras reliquias que conservaba Martín I el Humano, antes de continuar su camino hacia la catedral de Valencia.

Declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, la Aljafería constituye una de las cimas del arte hispano-musulmán y es, además, un auténtico crisol de culturas en el que podemos visitar tres palacios de épocas distintas.

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