En anhelo del estoicismo en tiempos de pandemia

El ser humano no sabe vivir de forma adecuada respetando al medio y a la naturaleza. Por eso, ahora es buen momento para nombrar a la escuela helenística del estoicismo. Esta escuela la fundó un filósofo llamado Zenón de Citio “el estoico”. La principal idea que defendía esta escuela para conseguir ser feliz era vivir respetando a la naturaleza. Para un estoico, el sabio era el que vivía de acuerdo con la naturaleza, asumía el destino y no intentaba por nada del mundo oponerse a él o cambiarlo. Por consiguiente, para los estoicos, la gran mayoría de nuestros males o desgracias procedían directamente del placer, se podría decir entonces, que los placeres te desvían de la naturaleza racional y te dejas llevar por esa parte concupiscible que todos llevamos dentro.

En estos momentos tan críticos en los que estamos ahora mismo, parece que nos ha poseído más el epicureísmo y el disfrute del placer a toda costa que el estoicismo y el controlar las circunstancias y hechos que se pueden ver con claridad este año. La felicidad tendría que empezar donde acaba el sufrimiento, no obstante, parece ser que nosotros mismos de forma ilógica, buscamos el sufrimiento pudiéndolo evitar con la experiencia acumulada.

Ante una pandemia mundial, hay que vivir de acuerdo a los hechos y las circunstancias para evitar el dolor y la perturbación en diferentes factores de nuestras vidas. Y vivir de acuerdo a los hechos y a la naturaleza ahora mismo, significa que si para intentar frenar la trasmisión del virus, te tienes que poner un trozo de tela que te cubra la boca y la nariz, te lo pones. O si por lógica pura, no se pueden hacer todas las actividades que se hacían antes con total normalidad, no se hacen. ¿Es simple, verdad? Pues a mucha gente estas reflexiones tan simples, les quedan grandes por lo que se ve.

Hay que intentar buscar ese equilibrio entre Epicuro y el disfrute del placer de forma moderada, con Zenón de Citio y el vivir de acuerdo a la naturaleza. Lo que no podemos hacer es dedicarnos al placer como si no hubiera un mañana porque precisamente, hay que preocuparse de las consecuencias de ese mañana. Ese término medio existe, solo hay que esforzarse para poder conseguirlo.

Si siguiéramos los pasos del estoicismo, seguro que Zenón de Citio estaría muy orgulloso de nosotros.

Sofía Gutiérrez Val.

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