Arangur evoluciona de la mano de Amazon y ya mira a Latinoamérica con sus servicios lingüísticos

Con la digitalización de sus transcripciones, sus trabajadores también han ganado en salud física y calidad de vida

La gran transformación digital que está viviendo la economía y toda la sociedad está revolucionando la vida diaria de todos los ciudadanos y está mejorando la competitividad de las empresas. Es el caso de Arangur, una compañía dedicada a los servicios lingüísticos cuya digitalización de la mano de Amazon Web Services ha mejorado su productividad y su salud física y mental y abre la puerta a iniciar la internacionalización en Latinoamérica y EEUU.

En concreto, esta joven empresa de once años se dedicada a la transcripción de discursos o intervenciones públicas, y la irrupción de AWS, y su aplicación Amazon Transcribe, ha automatizado todo este proceso. “Evitábamos transcribir a mano todos los archivos de texto, como plenos, comisiones, entrevistas de nuestros clientes. Nos hemos centrado en la revisión y corrección de esos textos, que ya tienen una buena calidad, pero a los que hay que darle un vistazo para hacerlo profesional”, ha explicado su fundador, José Luis Pérez.

Un salto digital que ha supuesto un gran avance para Arangur, que no solo ha logrado una mayor competitividad de cara a concursos públicos, mejorando plazos y calidad del servicio, sino que también ha dado a sus trabajadores, todos ellos con algún tipo de discapacidad, una mejor calidad de vida. “Hemos evitado la sobrecarga que puede causar a cualquier persona, pero más si tienes alguna patología sobre articulaciones o huesos. Aparte de beneficiarnos en la producción, nos ha ayudado a que no se nos sobrecarguen las muñecas y los brazos”, ha señalado.

Incluso, también han permitido diversificar sus servicios y abrir nuevos mercados, como los relacionados con los subtítulos. “De centrarnos solo en transcripciones, vimos que hay bastante mercado en subtitulado. La aplicación nos ayuda a tener un formato así, que también hay que revisar, pero que lo podemos incluir en nuestra cartera para los clientes”, ha expuesto Pérez, que también ha valorado la posibilidad de iniciar su trabajo en otros idiomas.

Un salto internacional que empezó en un despacho “en casa de mi madre”

Esta aventura arrancó hace ya once años “en un despacho en casa de mi madre”, afirma el fundador de Arangur, que vio que había “mucho por hacer” en este sector, y de ahí pudieron ir creciendo y ampliar plantilla. Ahora son cinco trabajadores fijos y tres freelance. “Conforme íbamos ganando concursos, hemos contratado a más personas, en previsión al trabajo que tenemos. Nunca hemos tenido temporales, preferimos contactar con freelance de manera puntual y convertirlo en indefinido”, ha destacado.

De ese “despacho” tan familiar pasaron a una oficina y, después, a un centro empresarial, aunque ahora, tras la pandemia, implantaron el teletrabajo. “Nuestra idea es tener un centro de trabajo para reuniones puntuales, entrevistas, hablar de nuevos proyectos. Es necesario. A todo el mundo le viene bien teletrabajar, pero damos la posibilidad de un puesto de trabajo fijo”, ha añadido José Luis Pérez.

Pero su ambición no queda aquí, ya que sus planes de futuro contemplan dar el salto internacional a Latinoamérica, donde ya han iniciado los contactos y conversaciones, y a Estados Unidos. Sus servicios allí serían similares a los que realizan en España, pero impulsando el sector privado en lugar de concursos públicos. “Queremos ampliar mercado y cruzar el charco. En Sudamérica ya tenemos un contacto previo y la idea sería empezar en EEUU, pero con esta situación debemos ir despacito. Queremos que las primeras reuniones sean presenciales y tener un trato directo, que ahora es más complicado”, ha afirmado.

Todo el equipo de Arangur está formando por personas con discapacidad

La pandemia, una oportunidad

Al igual que todo el planeta está viviendo un proceso de digitalización imprescindible para avanzar en competitividad, Arangur no ha estado exenta de los efectos de la pandemia, con una parálisis de los principales clientes, que son entidades y organismos públicos, aunque sin llegar a acudir a un ERTE. “En el segundo trimestre bajamos la facturación bastante, pero no llegamos a dejar de trabajar ni despedir a nadie”, ha explicado el fundador y CEO de la compañía.

Ahí se abrió una puerta que no esperaban y que, de hecho, no hubieran podido abrazar sin el proceso de digitalización con Amazon Web Services que ya habían iniciado. “El Senado tiene unas grabaciones de archivo, que son comisiones y plenos de los 80 y 90. Estuvimos un par de meses o tres trabajando exclusivamente con esos archivos. No tuvimos beneficios, pero pudimos para mantenernos y pagar gastos y nóminas. Sin ellos, hubiéramos tenido que plantearlo de otra forma”, ha destacado Pérez.

Convertirse en un centro especial de empleo

Paralelamente a la posible internacionalización de sus servicios, desde Arangur ya están trabajando también en su homologación como centro especial de empleo, formado solo por personas con discapacidad. “Cumplimos bastantes requisitos, aunque nos piden un local físico y ahora estamos teletrabajando. Lo demás lo cumplimos. Lo retomaremos, aunque tampoco es urgente”, ha añadido José Luis Pérez.

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