La magia oculta tras los Órganos de Montoro

Los Órganos de Montoro han sido catalogados como monumento natural

La provincia de Teruel, todavía con rincones desconocidos, esconde joyas naturales de incalculable valor paisajístico. Parajes singulares, conjuntos históricos y yacimientos arqueológicos se unen creando una perfecta combinación de patrimonio y naturaleza oculta para muchos de los mortales.

Secretos que a lo largo de los años tan solo han contado con la presencia de los propios moradores, y que ahora su resplandor sale a relucir, convirtiéndolos en uno de los atractivos turísticos más transitados de Teruel. Hoy, el potencial de Montoro de Mezquita copa la atención de centenares de personas que -cámara de fotos en mano- aprovechan el fin de semana para observar de cerca las creaciones de la madre naturaleza.

El mirador de los Órganos de Montoro es la primera parada obligatoria

En pleno corazón de la comarca del Maestrazgo y próximo a la pequeña localidad turolense de Montoro de Mezquita se levantan imponentes los Órganos de Montoro, catalogados como monumento natural. Estos son la formación representativa de una orografía donde los ríos han dado forma al paisaje, creando relieves de gran valor paisajístico y estético. Es esa la fotografía perfecta: la vega del Guadalope con los Órganos de Montoro surgiendo de sus aguas. Sobre los Órganos, desde las alturas, en la parte más elevada de la carretera, se encuentra el mirador. Esta es la primera parada obligatoria.

Pero no es este el atractivo que acoge al mayor número de visitantes durante el año, y Carmen Olague, una de los siete vecinos que residen de forma permanente en este pequeño núcleo rural dependiente de Villarluengo, es la responsable de ello. Años de esfuerzo y empeño se materializaron en 2017 en las pasarelas de los estrechos de Valloré. Su última reforma es dos años posterior, motivada por la destrucción parcial que causó la riada de 2018 en las instalaciones, y que restableció de nuevo el camino a seguir.

Las pasarelas de los estrechos de Valloré se adentran en el enclave rocoso fracturado por el paso del río Guadalope

“El estrecho de Valloré siempre me ha parecido un sitio espectacular”, confiesa Carmen. Es por ello que inició una apuesta personal para la construcción de las pasarelas, y después de presentar un proyecto a la administración y llamar a todas las puertas posibles, finalmente la Administración lo convirtió en una realidad tres años más tarde.

Una ruta que se adentra en el enclave rocoso fracturado por el paso del río Guadalope a lo largo de los siglos. 1,2 kilómetros y más de 200 metros de pasarelas de madera -paralelas al río- componen la senda por la que centenares de turistas serpentean el paisaje al son del cauce de las aguas.

“Las pasarelas están siendo un referente turístico importante a nivel autonómico y, cada vez más, a nivel nacional. Está viniendo mucha gente porque es una ruta accesible para todas las edades”, explica Carmen con satisfacción. Tal ha sido la buena acogida que, en Montoro de Mezquita, fue necesario habilitar un espacio de parking. Además, y para aquellos que quieren alargar su estancia, tres casas rurales son el hospedaje perfecto para pasar la noche en un remanso de paz rodeado de moles rocosas, pinos carrascos y sabinas.

El Bosque de las Hadas y los Duendes invita a adentrarse en el mundo mágico

Este pequeño municipio parece emerger de sus cenizas. Ahora el fervor turístico y el huracán de visitas ha removido con viento fresco la actividad de unas calles que antaño dejaron deexistir por el éxodo rural y la consiguiente marcha de casi todos sus vecinos. Decenas y decenas de pasos se suman, cada vez más, a la idea de descubrir este tesoro oculto; pero los secretos que alberga Montoro de Mezquita no acaban aquí.

Desde hace apenas unos meses, un nuevo recorrido nos invita a adentrarnos en el mundo mágico para descubrir el Bosque de las Hadas y los Duendes, situado en los antiguos bancales de la huerta de Montoro, en una propiedad que Carmen adquirió hace varios años y ahora ha abierto gratuitamente al público para albergar este nuevo proyecto.

“Es una idea que hace tiempo que tenía en mente. El Maestrazgo tiene mucho potencial, pero teníamos carencias en el atractivo turístico familiar volcado de cara a los más pequeños”, dice Carmen recordando el motivo de la puesta en marcha del Bosque de las Hadas. Fue el pasado 20 de agosto, y después de la magnífica imaginación de Carmen, aludiendo a la fantasía, cuando este espacio mágico se instaló en Montoro de Mezquita.

Un total de 1,2 kilómetros y más de 200 metros de pasarelas de madera -paralelas al río- componen la ruta del estrecho de Valloré

Durante el paseo nos encontramos con más de 30 rincones donde las hadas y los duendes han construido sus hogares. Un canto a la naturaleza que se puede visitar en cualquier época del año: con la nieve del invierno, las hojas del otoño, las flores de la primavera o el esplendor del verano.

Esta iniciativa, fruto de la creatividad de Carmen Olague y su familia durante el confinamiento, cuenta con más de 15.000 búsquedas mensuales a su página de Google Maps y, en poco tiempo, los visitantes han completado cuatro libros de visita con dedicatorias y aportaciones.

Con todo, Montoro de Mezquita es ya una localización señalada en los mapas turísticos de la zona. El número de visitas bate récord año a año y se espera que continúe esta tendencia al alza. Su magia ha traspasado fronteras y, además de copar la atención de los vecinos residentes en localidades cercanas, cada vez son más los que llegan de otras provincias y comunidades. En Montoro, naturaleza, patrimonio, historia e innovación se fusionan para alzarse como destino de visita obligada.

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