Un camino de piedras y emoción con destino a Santiago

El profesor Héctor Gutiérrez recorrerá 776 kilómetros del Camino de Santiago

Cuando alguien escucha la palabra «piedra», normalmente le viene a la mente un objeto inerte, duro, frío; algo que incluso puede causar daño y convertir un camino en una zona intransitable. Sin embargo, otros pueden pensar en ese río donde las arrojaban cuando eran pequeños, lo bien que se lo pasaban en el parque jugando con ellas… o incluso cómo ponían a prueba su imaginación al dibujarlas. Esto es precisamente lo que han hecho algunos niños del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, y todo por una buena causa: conseguir fondos para la investigación del cáncer infantil. Una iniciativa solidaria enmarcada dentro del RetoSantiago776 donde un equipo de amigos y compañeros intentará que uno de sus runners consiga finalizar el Camino de Santiago en tan solo siete días. Esas piedras multicolores, que actualmente se encuentran en El Limpia del Tubo, llegarán con ellos a Santiago en un camino plagado de emoción.

Los directores de este proyecto bidireccional se llaman Héctor Gutiérrez y Carlos Hernández. A ambos les une algo más que una fuerte amistad: sus padres sufrieron cáncer, esa enfermedad que arrebata la vida a más de 1.400 aragoneses cada año. Como tantos desgraciadamente, no pudieron ganar la batalla. Sin embargo, el padre de Héctor hizo algo antes que le cambió la vida y llenó de vitalidad: recorrer el camino de Santiago. Este es el punto de partida de RetoSolidario776: un lugar conocido, simbólico y lleno de historias.

El equipo multidisciplinar que participa en el proyecto, con Carlos a la derecha

El desafío consiste en recorrer esa legendaria travesía en el menor tiempo posible. Son 776 kilómetros que pretenden completar en tan solo una semana; unos 120 kilómetros cada día. Esta marca, si se consigue, será la mejor registrada hasta el momento. “Realmente el hito deportivo es el escaparate, pero lo que queremos de verdad es recaudar fondos para luchar contra el cáncer y financiar proyectos de investigación del cáncer infantil”, comenta Carlos Hernández, que a la vez es responsable de comunicación del proyecto. En concreto, esos beneficios serán destinados a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), institución que cuenta con una página web que permite hacer más visibles estos retos de carácter altruista.

Héctor es el protagonista principal de esta iniciativa. Profesor en la Universidad San Jorge en el área de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, ha dedicado gran parte de su vida a este ámbito. Practicó kárate desde los cinco años hasta los 25 y posteriormente se trasladó a los deportes de resistencia entre los que se encuentran el ciclismo y las carreras de montaña. Afirma que este reto no es algo que se haga a la ligera: “No hay que hacerlo de golpe. Yo he hecho deporte durante toda mi vida y llevo entrenándome unos seis meses para este desafío. Hay que ir poco a poco”.

Pero Carlos y él no están solos en este viaje. El proyecto completo está conformado por un equipo multidisciplinar que cuenta con un fisioterapeuta, nutricionista, psicólogo, entrenador… No son una empresa, ni una asociación: simplemente un grupo de amigos que se juntan para contribuir a la construcción de una sociedad mejor. “Esto puede ser el principio de algo grande. No queríamos que esto se quedara en una cosa de cuatro amigos, sino una acción de carácter social en la que participara mucha gente”, explica Carlos.

La piedra decorada de una niña del Servet

Esta causa solidaria en la que el deporte es la parte más visible lleva consigo un proyecto que, aunque parezca secundario, es definitivamente el primordial. Se trata de la puesta en marcha de unos talleres de pintura de piedras en diversas aulas hospitalarias de ciudades como Zaragoza, Pamplona o Logroño en la que los niños con enfermedades aportan su granito de arena. “La lucha personal de Héctor es llevar a cabo el reto deportivo y la mía era esto”, transmite Carlos. El equipo pensó inicialmente en que los niños más vulnerables pintaran sus camisetas; luego prefirieron unos calcetines, y finalmente llegó la idea de las piedras. Sin embargo, han acabado haciendo todo: cuatro colecciones de calcetines, unas camisetas que acaban de salir a la venta y unas docenas de piedras que cuentan historias propias.

Una de ellas es la de un niño llamado D.C.: “Te mando a mi amigo Ñico para que te haga compañía y te de fuerza durante el camino”. Su piedra, inspirada en el océano en el que no faltan plantas acuáticas, burbujas y un dibujo, da fuerza a aquellos que lidian con una enfermedad o desafío. Otra de las niñas relata: “Érase una vez una princesa guerrera que ganaba todas las batallas”. Una oda al feminismo que demuestra que da fe que de que todas las mujeres pueden conseguir sus objetivos. “Me pareció una iniciativa preciosa la primera vez que la escuché. Fui comentándolo por las plantas del hospital y a todos les encantó la idea. Es una pena porque tuvimos dos semanas para llevar a cabo el taller y justo era un momento en el que menos niños había. Podríamos haber hecho muchas más piedras si hubiera sido en otro momento”, asegura Esther Gasca, profesora en el Aula Hospitalaria del Servet.

Otra de las piedras de un niño del Servet

Este proyecto, que en principio parecía algo pequeño, se ha convertido en uno de los principales eslabones del RetoSolidario776: “Nadie pensó la repercusión que esto iba a tener. Es muy bonito porque estas piedras tienen una historia detrás y han dibujado una palabra importante para ellos. Coraje, lucha, energía, paz… Algo significativo que tiene que ver con su historia personal”, apunta Esther. Lo que comenzó en el Servet ya ha llegado a los hospitales de Pamplona y Logroño, donde los niños ya se encuentran decorando unas piedras personalizadas. “Queremos buscarles un sitio especial. A nuestra fisio Rita pensó que el 15/2 es el Día Internacional del Cáncer Infantil. Vamos a dejarlas a 152 kilómetros de la meta, que además coindice con un sitio especial para el camino: O Cebreiro. Será un santuario de color en toda regla”, admite Carlos.

RetoSolidario776 es una carrera de fondo, una alegoría a lo que significa atravesar una enfermedad: “Héctor lleva bastante tiempo preparándose para algo fuerte, algo que le va a costar un esfuerzo y donde va a experimentar altibajos. Nuestro objetivo es llegar, el de ellos, sobrevivir”, dice Carlos. “Hay niños que desafortunadamente no superan el cáncer. No sabemos si lograremos completar el reto pero hay que luchar: por ellos”, concluye Héctor.

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